Dorothea Puente

Dorothea Helen Gray nació el 9 de Enero de 1929 en Redlands, California, en una familia de recolectores de algodón. En el año 1937 su padre murió de tuberculosis, y un año más tarde su madre moriría en un accidente de motocicleta.

Dorothea Puente

La enviaron entonces a un orfanato donde estuvo unos meses hasta que unos parientes de Fresno la recogieron y la llevaron a vivir con ellos.
En el año 1945, con 16 años, se casó con un soldado llamado Fred McFaul, quien la dejó embarazada en tres ocasiones. La primera hija, nacida en 1946, fue enviada a vivir con unos parientes de Dorothea. La segunda, nacida en 1948 fue dada en adopción, y el tercer embarazo finalizó con un aborto involuntario. Fred abandonó a Dorothea a finales de 1948, aunque ella mintió a sus parientes diciendo que su marido había muerto de un ataque al corazón, incapaz de asumir el abandono.
Al no tener trabajo comenzó a falsificar cheques, pero fue sorprendida y condenada a un año de cárcel, del cual cumplió 6 meses antes de salir en libertad condicional. Poco después de ser liberada quedó nuevamente embarazada, en esta ocasión de un hombre al que apenas conocía y al final de la gestación dio a luz a una niña a la que dejó en un orfanato.
En 1952 se casó con un hombre de origen sueco llamado Axel Johanson, con quien tendría una turbulenta relación de 14 años. En el año 1960 fue arrestada acusada de regentar un burdel y condenada a 90 días de prisión. Poco después de ser liberada fue detenida nuevamente, esta vez acusada de vagancia y condenada a otros 90 días de cárcel.
Posteriormente encontró trabajo como auxiliar de enfermería y comenzó a cuidar a personas dependientes (discapacitados y ancianos) en sus casas. Con el tiempo le fue bastante bien, por lo que decidió alquilar una casa grande a donde se mudaron sus clientes para poder atenderlos a todos a diario. También empezó a gestionarles las pensiones que éstos cobraban.
En 1966, cuando contaba con 47 años, se divorció de Axel, y pocos meses después se casó en Ciudad de México con Roberto Puente, un hombre de 28 años con quien tan sólo estaría casada dos años, a pesar de conservar su apellido el resto de su vida.
Tras este divorcio se mudó a Sacramento, donde alquiló una casa de tres pisos y 16 habitaciones en las que siguió atendiendo a gente discapacitada en una suerte de geriátrico no oficial.
En el año 1976 volvió a casarse, esta vez con un hombre alcohólico y violento llamado Pedro Montalvo, aunque sólo estaría conviviendo con él unos meses antes de pedir el divorcio. Nuevamente sola, empezó a falsificar las firmas de sus pacientes para quedarse con su dinero, aunque sus fraudes fueron detectados en poco tiempo por las autoridades. Se le levantaron 34 cargos de fraude y fue condenada a prisión, aunque en última estancia le permitieron estar en libertad condicional debido a sus trabajo; no obstante, siguió reincidiendo una y otra vez.
Dada la magnitud del trabajo cuando la casa estaba llena, Dorothea se asoció con una amiga suya para repartir el trabajo. Dicha mujer, llamada Ruth Monroe, tenía además a su marido ya viviendo en la casa de Dorothea puesto que éste era un enfermo terminal. En Abril de 1982 Ruth incluso se transladó a vivir al apartamento situado en la buhardilla del edificio, lugar que compartía con Dorothea. Sin embargo, Ruth falleció en Mayo a los 61 años por una sobredosis de codeína y paracetamol. Dorothea comentó a las autoridades que su compañera y socia estaba muy deprimida debido a que su marido se hallaba muy próximo a la muerte, y al encontrar las sutancias que ocasionaron la muerte en la autopsia el caso se cerró como un suicidio.
Uno de los internos de la casa, Malcolm McKenzie, denunció a Dorothea acusándola de haberlo drogado y de haberle robado cierta cantidad de dinero mientras estaba indispuesto. Tras reconocer los cargos que pesaban sobre ella, Dorothea fue condenada a 5 años de cárcel el día 18 de Agosto de 1982. Durante su estancia en la cárcel comenzó a cartearse con un hombre llamado Everson Gillmouth, un jubilado de 77 años que la fue a buscar a su salida de la cárcel, en 1985, para irse a vivir con ella.
En Noviembre de 1985 contrató a un hombre para que le colocase suelos de madera en toda la casa. Por el trabajo y otros 800 dólares le dio un coche, perteneciente a su novio que estaba de viaje en Los Ángeles y que ya que no lo necesitaba, se quería deshacer del viejo vehículo. Así mismo le encargó hacer un arcón para, según ella, guardar libros y cosas así. Una vez acabada la caja, le dijo si podía ayudarla a transportarla hasta un almacén de su propiedad. Sin embargo, una vez que estaban en camino Dorothea le dijo que lo había pensado mejor y que, ya que sólo era basura a fin de cuentas, era mejor tirarla en cualquier lado. La caja, que contenía el cadáver de Everson, fue arrojada en un vertedero ilegal a orillas de un río.
El 1 de Enero de 1986 un pescador descubrió la caja e informó de su hallazgo a la policía. Una vez abierta descubrieron los restos de un varón de avanzada edad en avanzado estado de descomposición. Dorothea siguió escribiendo cartas a la familia de Everson diciendo que era él y que no se había puesto en contacto con ellos más regularmente porque su salud estaba siendo bastante mala. Siguió cobrando también su pensión hasta que el cuerpo aparecido en el río fue identificado, tres años después de su descubrimiento.
Dorothea seguía con su negocio de casas residencia para ancianos, y de hecho llegó a ser conocida e incluso apreciada por los trabajadores sociales ya que en ocasiones los liberaba de trabajo ya que también aceptaba en sus casas a drogadictos y a gente violenta con la que ellos tenían que lidiar. Dorothea seguía así mismo revisando el correo de sus clientes y cobrando sus pensiones, de las que les daba una parte y se quedaba ella con más de la mitad para “gastos”.
No deja de ser curioso todo esto ya que una de las condiciones de su liberación era que no podía seguir con su negocio gerontológico ni podía cobrar cheques de otras personas. De hecho, en las 15 veces que fue visitada sorpresivamente por agentes encargados de vigilar el cumplimiento de la libertad condicional nunca fue sorprendida incumpliéndola.
Sin embargo, las sospechas de los vecinos a cerca de las actividades de la señora Puente no tardarían en empezar. En la casa de Dorothea comía de vez en cuando un vagabundo a quien se conocía simplemente como “Chief” (“jefe” en inglés). Este vagabundo estuvo durante una temporada yendo a comer a la casa hasta que finalmente fue contratado por Dorothea para hacer trabajos varios a cambio de alojamiento y manutención. “Chief” estuvo durante varios meses cavando en el sótano del inmueble y transportando los escombros hasta un contenedor en una carretilla. Después levantó un pequeño almacén en la parte trasera del patio y recubrió todo con una capa de hormigón que él mismo hacía a mano. Poco tiempo después, Chief desapareció.
El 11 de Noviembre de 1988 la policía fue su casa a preguntarle por un esquizofrénico cuya desaparición había sido denunciada por los servicios sociales y del que se sabía que a veces pasaba alguna temporada en casa de Dorothea. Mientras se encontraban indagando en la propiedad descubrieron un montón de tierra que había sido erigido poco tiempo antes. Cuando empezaron a cavar descubrieron un cadáver debajo; se trataba de una de las inquilinas de la casa, Leona Carpenter. Leona era una mujer de 78 años que llevaba al menos dos residiendo allí. Cuando el juez fue notificado del hallazgo, ordenó proseguir las excavaciones y de ese modo fueron descubiertos otros siete cadáveres. A pesar de todo esto, Dorothea no estaba considerada como sospechosa y tenía libertad para entrar o salir de la casa a su gusto. De hecho, aduciendo que se iba a tomar una taza de té a un local cercano se fugó a Los Ángeles.
Mientras se encontraba en esa ciudad intentó entablar conversación con un anciano, pero éste la reconoció por la descripción de los periódicos y alertó a las autoridades. Dorothea fue detenida y llevada ante el juez acusada de nueve asesinatos. El juicio comenzó en Octubre de 1992 y terminó un año después. Tras varias semanas de deliberaciones el jurado se estancó en un empate entre culpabilidad e inocencia, por lo que el juez determinó al jurado como incapaz de llegar a un veredicto y aplicó una ley en la que ante la confesión de Dorothea se la condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Dorothea Helen Puente fue internada en el correcional de mujeres de California Central, donde estuvo manteniendo su inocencia hasta que murió por causas naturales el día 27 de Marzo de 2011 a los 82 años de edad.

3 comentarios el “Dorothea Puente

  1. http://lahuella-delcrimen.blogspot.com/ dice:

    Fascinante historia y genial porqué particularmente no la conocía (y mira que voy leyendo todo lo que puedo!).

    Nosotras hemos empezado un blog esta semana dónde desglosaremos diferenes historias de asesinos en série de la historia. Si quieres pasarte por nuestro blog y dejarnos alguna sugeréncia o comentario será bienvenido y seguro que aprendemos de ti, que ya nos llevas mucha carrera por delante!

    Muchas gracias y continuaremos leyendote!!

  2. jurliki dice:

    Me pasaré por vuestro blog, no lo dudéis 😉

  3. Cuando leo casos de asesinatos como éste a menudo me sorprendo de la incompetencia de la autoridades: esta mujer estuvo toda su vida falsificado cheques y cobrando dinero de otras personas, fue acusada de drogas y robar a un anciano a su cuidado… y aún así, los servicios sociales la tenían en alta estima. Pues muy bien. Así les fue.

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