Morris Solomon

Morris Solomon nació en Albany (Georgia, Estados Unidos) el 15 de Marzo de 1944 en una familia granjera. Sus padres tenían muy poco tiempo libre para dedicarle, por lo que fue criado por su abuela Bertha. Durante su infancia recibió innumerables palizas por parte de su abuela, una mujer extremadamente violenta que lo golpeaba en ocasiones sin ninguna clase de motivos.

Morris Solomon

Cuando Morris contaba con 13 años su familia entera se transladó hasta Isleton, una pequeña localidad agrícola situada a unos 60 kilómetros de Sacramento. Una vez que acabó sus estudios en el instituto empezó a trabajar en diversos sectores; fue carpintero, mecánico y finalmente al sacar el carnet de conducir trabajó unos meses como conductor de autobuses. En el año 1967 se alistó en el ejército con un contrato de un año, trabajo que le llevó a combatir durante tres meses en Vietnam. Al finalizar esta etapa, regresó a Isleton, donde le esperaba una mujer con quien se había comprometido que finalmente le abandonó al poco de volver de la guerra. Se transladó entonces a San Francisco, en un intento por rehacer su vida. Allí conoció a una mujer con quien se casó poco después y con quien tendría una hija. Tras seis años de matrimonio se divorciaron. En el año 1977 Morris fue condenado por violar a una mujer y enviado a la prisión de San Quentin, presidio en el que además trabajaba en el mantenimiento de ascensores y montacargas.
Tras salir en libertad, se mudó a Sacramento, donde empezó a ganarse la vida como encargado de mantenimiento de varios edificios.
El 18 de Junio de 1986 apareció el cadáver de Yolanda Johnson, una joven de 22 años que vivía sola en uno de los apartamentos de un edificio en donde Morris trabajaba. La autopsia reveló que la muerte debía haberse producido entre dos y tres días antes del hallazgo del cadáver.
A finales del mes de Julio de ese mismo año apareció el cadáver de la joven de 25 años Angela Polidore bajo unos escombros en el patio de otro de los edificios donde Morris trabajaba. Fue interrogado como sospechoso en ambos casos, pero la falta de pruebas incriminatorias impidieron que llegase a ser detenido.
El 19 de Marzo de 1987 apareció el cuerpo en descomposición de Marie Apodoca, una prostituta de 17 años, en el patio de un edificio donde Morris había trabajado hasta Noviembre de 1986.
El 20 de Abril se localizó otro cadáver; esta vez se trataba de Cherie Washington, una camarera de 25 años cuyo cuerpo estaba enterrado en un agujero poco profundo en el jardín de otro de los edificios donde Morris había trabajado. Ante la extrema coincidencia, un juez autorizó su detención el día 22 de Abril de 1987 y la policía lo detuvo esa misma tarde mientras se encontraba en la sala de calderas de ese edificio.
Tras un registro en la propia casa de Morris la policía encontró dos cuerpos más enterrados en el jardín; se trataba de Linda Vitela y de Sheila Jacox, dos jóvenes cuyas desapariciones habían sido denunciadas cuatro y dos semanas antes, respectivamente.
El 29 de Abril, tras una búsqueda en todos los edificios donde Morris había ejercido su profesión, encontraron otro cadáver más. Era Sharon Massey y apareció en el mismo patio que Marie Apodoca, curiosamente situado a pocos metros de donde apareció el primero y que había pasado desapercibido en la investigación previa.
Durante la investigación se enfrentaron con el problema de no poder esclarecer las causas de la muerte de las víctimas, ya que salvo el primer cuerpo que fue descubierto poco después de producirse el asesinato, el resto de cadáveres llevaban semanas e incluso meses descomponiéndose. Morris primero negó categóricamente haber participado en ninguno de los asesinatos, aunque finalmente se derrumbó y acabó confesando que había violado y luego asfixiado a todas las víctimas. Fue acusado formalmente de seis asesinatos a pesar de haber aparecido siete víctimas. Durante el juicio los abogados de Morris se centraron en dejar al descubierto su dura infancia como atenuante. Así mismo echaron mano de su estancia en Vietnam que lo habría traumatizado aún más y también alegaron que la adicción que tenía a la cocaína podría haberlo trastornado hasta el punto de no ser plenamente consciente de sus actos. Esta estrategia sirvió para que se declarase nulo su primer juicio, aunque tras exámenes de los forenses se determinó que Morris era plenamente consciente de sus actos cuando había cometido los crímenes.
En el mes de Julio de 1992 el jurado lo declaró culpable y el juez aceptó la recomendación del fiscal de condenarlo a muerte. La Corte Suprema de California ratificó la sentencia el 15 de Julio de 2010.
Actualmente, Morris Solomon se encuentra en el corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quentin esperando que se ponga fecha para que se administre la inyección letal.

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