El vampiro de Bucarest

Ion Rîmaru nació el 12 de Octubre de 1946 en Caracal, una pequeña localidad del Sur de Rumanía. Procedía de una familia con relaciones un tanto turbulentas, ya que su padre era una persona violenta en extremo que regularmente daba palizas a todos los miembros de su familia (a su mujer, a Ion y a sus dos hermanos).

Ion Rîmaru

Cuando Ion contaba unos 10 años sus padres se separaron y su padre se marchó a Bucarest a trabajar como conductor de tranvía. Ion era en el colegio un estudiante mediocre, tendente a protagonizar peleas y escándalos varios. De hecho, su profesor lo sorprendió manteniendo relaciones sexuales con su propia hija -menor de edad también- en la casa aledaña al colegio que ocupaba éste. Curiosamente, su comportamiento cambió radicalmente al llegar al instituto, donde fue felicitado por su excelente comportamiento. Una vez superado éste, se mudó a Bucarest y entró en la universidad para estudiar medicina con una nota de corte de 5’5 sobre 10, la nota mínima de entrada. Allí se comportaba de un modo un tanto asocial, con varias repeticiones de curso. Sus profesores no lograban explicarse cómo había llegado hasta la universidad puesto que era semianalfabeto, introvertido y poseía pocas ambiciones en la vida. Sus compañeros de habitación le rehuían aduciendo que se comportaba de una forma muy, muy rara. Cada vez que se enfurecía se ocasionaba cortes a sí mismo; llegaron a contarle hasta 20 cicatrices grandes en brazos y piernas.
En 1967 lo convencieron para que visitase a un médico, quien le diagnosticó espasmo esofágico difuso, síndrome nervioso reactivo y varios problemas mentales más que no han trascendido.
En la madrugada entre el 8 y el 9 de Abril de 1970 apareció el cadáver de Elena Oprea, una mujer que había sido brutalmente asesinada por Ion golpeándola con una barra de hierro.
El 2 de Junio la joven Florica Marcu se encontraba rebuscando las llaves de su casa en el bolso tras volver del trabajo cuando Ion la golpeó por detrás dejándola inconsciente. Acto seguido la introdujo en el maletero de su coche y la llevó hasta el cementerio de Sfânta Vineri. Una vez allí la tiró por encima de la valla para después saltar él detrás y violarla. Después le hizo dos cortes con su navaja y bebió su sangre. En aquel momento Florica recuperó la consciencia, incorporándose de golpe y llamando la atención de un camionero que circulaba por la carretera de circunvalación. En cuanto frenó el camión, Ion se metió en su coche y huyó.
La noche del 23 de Noviembre de 1970 atracó en la puerta de su casa a Olga Bărăitaru, a quien obligó a entrar dentro para violarla. Una vez consumada la violación le hizo varios cortes para beber su sangre, y luego la golpeó con un objeto contundente dejándola por muerta. Olga, aunque maltrecha, logró sobrevivir.
El 16 de Febrero de 1971 asaltó a Gheorghiţă Sfetcu con la intencióin de robarle el bolso, aunque finalmente le propinó una brutal paliza, al igual que hizo dos días más tarde con Elisabeta Florea. En ambos casos las víctimas requirieron una larga estancia en el hospital para recuperarse de las múltiples fracturas que las palizas les ocasionaron.
El 4 de Marzo asesinó brutalmente a Fănică Ilie, una joven que vivía en la misma calle que Ion y a quien había atracado en al menos dos ocasiones anteriores, aunque había logrado qno ser denunciado. Su cadáver mostraba numerosas fracturas, especialmente en cabeza y tórax, así como varios cortes realizados con posterioridad al fallecimiento.
El 9 de Abril asesinó a Gheorghiţa Popa tras violarla. Su cuerpo presentaba 48 heridas por arma blanca, numerosos golpes en la cabeza, varias costillas rotas a paradas e incluso mordiscos en la zona genital.
El 5 de Mayo comenzó a golpear salvajemente a Mihaela Ursu, quien se encontraba paseando de noche por un parque, con una barra de metal. Al oír los golpes un joven que estaba paseando a su perro por las cercanías se aproximó, lo que obligó a Ion a escapar. Dos horas más tarde, en otro parque de Bucarest asaltó a Maria Iordache, aunque tuvo que desistir cuando la víctima comenzó a correr y se le desprendió de las manos la barra de metal.
Dos días más tarde, el 7 de Mayo, violó a Viorica Tatu, una joven secretaria que estaba abriendo la puerta de su casa. Tras consumar la violación en el mismo portal del edificio donde vivía la joven, la golpeó salvajemente dejándola por muerta, aunque Viorica logró sobrevivir. Poco tiempo después, la misma noche, violó a otra mujer. Se trataba de Elena Buluci, una guardia de seguridad que trabajaba en horario nocturno en una fábrica de vidrio. Además de violarla le produjo diversos cortes de los que bebió sangre de la víctima.
En aquel momento ya había en marcha una investigación para tratar de apresar al asesino, vampiro y violador que tenía aterrorizada a la ciudad de Bucarest. Tal era el temor que había que las mujeres no salían de casa en cuanto caía la noche si podían evitarlo y en caso de tener que salir no lo hacían en solitario.
Finalmente, con la ayuda de las víctimas que habían logrado sobrevivir, especialmente con la colaboración de Gheorghiţă Sfetcu, lograron detener a Ion el día 27 de Mayo de 1971. Una vez en comisaría Ion permaneció en silencio, sin mostrar apenas expresividad alguna en su cara. Al no cooperar, las autyoridades decidieron meter a un policía representando el papel de ladrón en su misma celda. En un par de semanas logró trabar cierta confianza con Ion, quien acabó confesando numerosos atracos, violaciones y asesinatos.
El juicio de Ion Rîmaru atrajo toda la atención de prensa y televisión, siendo muy seguido por la población. Ion esperaba que al declararse mentalmente inestable podría evitar ir a la cárcel y conseguir ser internado en un psiquiátrico, pero se equivocaba. El juez desestimó el alegato de su abogado que decía que no era consciente cuando cometió los crmenes, por lo que fue juzgado y condenado a muerte.
El 23 de Octubre de 1973 fue sacado de prisión en una furgoneta y transladado a la prisión de Jilava, aunque en vez de conducirlo a una celda lo llevaron directamente al patio de la cárcel, donde le esperaban los tres militares que componían el batallón de fusilamiento. Una vez atado a un poste, Ion no dejó de debatirse con violencia, dificultando la labor de los fusileros. Ion sufrió numerosos impactos de bala en su espalda y en su trasero antes de que uno de los encargados de matarle acertase finalmente en su cabeza.

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