El destripador de Camden

Anthony John Hardy nació el 31 de Mayo de 1951 en Burton upon Trent (Staffordshire, Inglaterra) en una familia acomodada. Tuvo una infacia normal, sin ninguna clase de problemas notables y fue un alumno muy bueno tanto en la escuela como en el instituto. Una vez en la universidad se reveló como todo un fenómeno, especialmente en ingeniería de la construcción, donde sacó una matrícula de honor.

Anthony John Hardy

Tras graduarse empezó a trabajar para una prestigiosa firma de la construcción como encargado general dado su brillante currículum estudiantil. A mediados de los años ’70 se casó, y tendría tres hijos y una hija con su mujer, a quien había conocido en el trabajo ya que ésta formaba parte del consejo de administración de la empresa.
En el año 1982 fue detenido tras ser acusado por su mujer de intentar estrangularla, aunque antes de que Anthony prestase declaración ante el juez su mujer retiró la denuncia. En el año 1986 su mujer solicitó el divorcio acusándolo nuevamente de violencia doméstica, lo que dejó a Anthony sin vivienda y teniendo que pagar una sustanciosa pensión mensual a sus hijos y a su mujer.
Tras verse solo y en la calle sufrió ina fuerte depresión que desembocó en un trastorno bipolar por el que fue tratado en varios hospitales. Desde su salida del último hospital se dedicó a vivir en varios hoteles de Londres, aunque no pagaba las estancias y era denunciado con frecuencia. Así mismo también reunió varias condenas por hurto y por escándalo público encontrándose en estado de embriaguez.
En el año 1988 fue denunciado por una prostituta por haberla violado, aunque en un examen forense no se encontraron signos de violación, por lo que la denuncia no prosperó.
En Enero del año 2002 un vecino del bloque de edificios donde había vivido Anthony con su mujer e hijos llamó a la policía después de que alguien hubiese destrozado la puerta principal, diciendo además que sospechaba de Anthony. La policía decidió investigar el piso que había habitado el sospechoso y se encontraron la puerta cerrada. Anthony conservaba las llaves, por lo que le pidieron que se las dejase. Ante la negativa de éste un juez autorizó a la policía a forzar la puerta, encontrando un cadáver en la cama del dormitorio principal. El cadáver presentaba numerosos cortes por todo el cuerpo y diversas contusiones en la cabeza. Los restos fueron identificados como los pertenecientes a Sally Wjite, una prostituta de 38 años que ejercía en Londres y cuya desparición había sido denunciada por su compañero sentimental días antes.
El patólogo forense Freddy Patel diagnosticó la causa de la muerte como un ataque al corazón, algo que sorprendió a todo el mundo yu que levantó sospechas sobre la profesionalidad del doctor Patel (*). Anthony fu acusado de todos modos de haber destrozado la puerta del edificio y condenado a tres meses de cárcel por vandalismo.
El 30 de diciembre de 2002, un hombre sin hogar que estaba buscando alimento en los contenedores encontró algunos de los restos desmembrados de dos mujeres metidos en bolsas. Las víctimas fueron identificadas como Bridgette MacClennan, de 34 años, y Elizabeth Valad, de 29, dos prostitutas que ejercían en la misma zona que Sally y cuyas desapariciones habían sido denunciadas pocos días antes.
Las pistas llevaron a la policía a sospechar de Anthony, quien fue arrestado una semana después. Anthony se había dado a la fuga al aparecer la noticia del hallazgo en los periódicos, aunque fue localizado cuando acudió a una farmacia a comprar insulina. Un nuevo registro del apartamento donde apareció el cadáver de Sally arrojó varios indicios de lucha, así como manchas de sangre recientes. Tras comparar el ADN de la sangre con el de los cuerpos encontrados en el contenedor el resultado fuer que la sangre pertenecía a las dos mujeres; habían sido asesinadas y demembradas en el piso de Anthony durante las vacaciones navideñas.
En el subsecuente interrogatorio Anthony respondía con un “sin comentarios” a cada pregunta que la policía le hacía. Fue acusado formalmente del asesinato de Sally White, Bridgette MacClennan y Elizabeth Valad.
A pesar de su falta de colaboración inicial, durante el juicio cambió de actitud y reconoció los hechos declarándose culpable de haber asesinado a las tres prostitutas. Fue sentenciado a tres cadenas perpetuas.
A lo largo del tiempo la policía ha anunciado que creen a Anthony responsable de otras dos muertes de prostitutas que aparecieron desmembradas a las orillas del Támesis, al igual de otros cuatro posibles asesinatos que encajarían con el proceder de Anthony. Sin embargo, el acusado siempre ha negado su implicación en nada más que lo que ha reconocido y las pruebas que apuntan hacia él son meramente circunstanciales, con lo que no han sido tenidas en cuenta nunca por ningún juez.
En Mayo de 2010 un juez del Tribunal Supremo inglés ordenó la inclusión de Anthony John Hardy en el “Whole Life Tariff”, un registro de acusados a cadena perpetua en Inglaterra que estipula que la única forma de que los incluídos en la lista salgan de prisión es después de haber fallecido.

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* = El doctor Freddy Patel fue un facultativo seriamente confrontado con sus compañeros por los resultados de sus autopsias, a las que siempre certificaba como “muerte natural”. Freddy Patel se encuentra suspendido de sus funciones en la actualidad por varios escándalos, como la autopsia de Ian Tomlinson

2 comentarios el “El destripador de Camden

  1. alexa dice:

    es raro que una persona como tan normal resulte un verdadero sicopata

    • El Anónimo dice:

      Tu comentario alexa esconde un fascinante panorama detrás de su superficie… ¿Te has puesto a pensar en que resulta que muchos psicópatas podrían pasar ante los ojos incautos de la mayoría de la gente como “personas normales”? (y de hecho, lo hacen), y es que te das cuenta que alguien es psicópata cuando descubres su trasfondo delictivo, su historia de vida o en esencia su verdadero comportamiento, porque por lo general, la mayoría de las personas que han convivido con psicópatas no saben casi nunca que éstos lo son.

      En resumidas cuentas se podría hablar de una “presunción de psicopatía” (comparándolo con la presunción de inocencia) en el que todo el mundo es psicópata hasta que demuestre lo contrario…

      Y es que si vamos más allá, mucha gente en la vida cotidiana tiene que ser psicópata, solo que no llegan a cometer asesinatos ni delitos tan “directos” como lo haría un asesino serial, pero de que pueden seguir haciendo daño pero de una manera más “camaleónica” (pero no menos dañina), pues sí, muchos de ellos pueden resultar ser jefes en empresas o políticos, etcétera, pero para nuestros ojos incautos muchos de éstos se ven “como gente normal”.

      Los médicos cirujanos por ejemplo, desde mi perspectiva, para ser un buen cirujano tienes que tener un nivel de insensibilidad tal que hasta lo pondría a la misma altura que la de un torturador que actúa fríamente, aunque no necesariamente digo que el ser cirujano sea ser un psicópata per se, pero que tendría rasgos psicopáticos… ¿Quién sabe?, y así con muchas cosas cotidianas en nuestra existencia.

      Gracias por leer. Un saludo psicopático. 🙂

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