El Sacamantecas

Juan Díaz de Garayo Ruiz de Argandoña nació en Eguílaz, un pequeño pueblo perteneciente al ayuntamiento de San Millán situado en Álava (Euskadi, España) en el año 1821. Fue un hombre robusto, con un carácter bastante huraño que se prestaba a ser contratado para labores agrícolas en varios pueblos de la región alavesa.

Juan Díaz de Garayo

Se trataba de un hombre con accesos de furia repentina, que se calmaban tan pronto como le acometían. Sacando que trabajaba eventualmente como bracero no se sabe mucho más de su juventud y de la primera etapa de su vida. Se sabe que se casó en cuatro ocasiones y que se quedó viudo en tres.
El 2 de Abril de 1870 entabló conversación con una prostituta en las cercanías de Vitoria, a quien ofreció determinada cantidad económica para contratar sus servicios. Ésta le respondió que su tarifa era casi el doble, con lo que Juan se abalanzó sobre ella y la estranguló. Una vez que la víctima no se movía, le dejó la cabeza sumergida en un arroyo cercano y se fue de allí. Al día siguiente un labrador que pasaba por allí descubrió el cuerpo pero, por falta de cualquier prueba, el caso fue cerrado.
El 12 de Marzo de 1871 convenció a una mujer que acababa de quedarse viuda para mantener relaciones sexuales a cambio de una ayuda económica. La mujer en principio se mostró recelosa, aunque acabó accediendo. Sin embargo, en algún momento discutieron y finalmente fue estrangulada por Juan.
No volvería a actuar hasta año y medio más tarde, hasta el 2 de Agosto de 1872 cuando violó y asesinó a una niña de 13 años a las afueras de Vitoria. Antes de que pasase un mes, el 29 de Agosto, volvió a matar; en esta ocasión fue una prostituta de 30 años. En esta ocasión se ve que la joven intentó resistirse, lo que ocasionó otro estallido de furia y Juan acabó abriéndole el abdomen con un cuchillo. Pasó nuevamente una larga temporada sin matar, aunque es sospechoso de varias violaciones y de intentos de violación, así como del intento de asesinato de dos ancianas en un lapso de dos años. Los periódicos de la época comienzan a hablar de un “Sacamantecas”, y el miedo empieza a cundir entre las mujeres de la zona.
En el año 1879 volvería a matar. El día 7 de Septiembre asesinó a una joven prostituta y el día 8 del mismo mes, al día siguiente, su víctima sería una mujer viuda de 52 años. Vuelven nuevamente los rumores a cerca del “Sacamantecas” a saltar a las primeras páginas de los diarios; el boca a boca, mecanismo de difusión de noticias mucho más rápido en aquellos tiempos (había un alto grado de analfabetismo) también vuelve a poner de relieve estas muertes.
En el año 1880 estaba trabajando para un labrador cuando se acercó la hija de éste y dijo al verle:

¡Qué cara! Parece el Sacamantecas!

Tras esta palabras, los vecinos comenzaron a sospechar inmediatamente de Juan, y fue puesto en conocimiento de los alguaciles. Éstos, a instancias del juez, detuvieron a Juan para interrogarle. Para sorpresa de los alguaciles, Juan se derrumbó al poco de empezar a ser interrogado y empezó a relatar hasta seis asesinatos, incluyendo también varios intentos (ocho) y numerosas violaciones. También dijo que a veces el propio Diablo se presentaba en su chabola y le ordenaba cometer estos actos. Tras un breve estudio por parte de unos forenses se le declaró cuerdo y se procedió a juzgarle; fue encontrado culpable y condenado a muerte.
El día 11 de Mayo de 1881 Juan Díaz de Garayo Ruiz de Argandoña, “el sacamantecas”, fue ajusticiado por garrote vil en el polvorín viejo de la ciudad de Vitoria.

2 comentarios el “El Sacamantecas

  1. alexa dice:

    por que lo llamarian el sacamantecas

    • j dice:

      A finales del siglo XIX, la creencia popular sostenía que con las grasas del cuerpo se sanaban algunas enfermedades que pupulaban en aquel entonces. Para ello se fabricaba una especie de ungüento con las entrañas de las personas. En aquella época, las familias más pudientes, las adineradas, fueron capaces de pagar grandes sumas de dinero a gente sin escrúpulos que mataba para sacar la grasa y así poder utilizarla para curar enfermedades. Al parecer, Díaz de Garayo fue uno de estos Sacamantecas a los que se les encargaba extraer el unto de las víctimas a cambio de unas monedas.

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