El asesino del calcetín

Ondrej Rigo nació en Diciembre de 1955 en Modra, una región de la entonces denominada Checoslovaquia y que hoy pertenece a Eslovaquia. Ya desde pequeño comenzó una carrera delictiva basada en robos por los que fue internado en un centro de menores cuando contaba tan sólo 14 años.

Ondrej Rigo

Después de un internamiento de un año de duración fue enviado a un orfanato junto a su hermano dado el desamparo en el que se encontraban ya que sus padres estaban en la cárcel por varios robos. Una vez que su madre fue liberada de prisión recogió a sus hijos y los llevó con ella. Su madre moriría en el año 2000 debido a un atropello y su padree falleció en el transcurso de un robo. Ondrej se casó en dos ocasiones, la primera durante el servicio militar (obligatorio en aquella época). Una vez de regreso a Bratislava comenzaron sus diferencias, marcadas por un bagaje cultural muy diferente. Antes de que pasase un año su mujer pidió el divorcio y se marchó a casa de sus padres en Poprad.
Comenzó a trabajar como técnico en salas de calderas hospitalarias, empleo que conciliaría con la obtención del título de instalador de gas. Posteriormente empezó a trabajar en el Hotel Carlton como técnico de mantenimiento.
Una vez que cayó el Telón de Acero, Ondrej se fue a Viena para comprar un pasaporte falso, a nombre de Nedo Ikic. Con este pasaporte en su poder se fue a Alemania, donde vivía su hermano. Sin embargo las autoridades se dieron cuenta de que portaba un documento falso y fue condenado a dos meses de cárcel en la penitenciaría de Bad Reichenhall. Una vez liberado comenzó nuevamente a robar para subsistir. Como empezaba a resultar conocido para las autoridades, en el año 1990 decidió irse a Munich. Estando allí, la noche del 7 al 8 de Junio entró en una casa que tenía una ventana abierta que daba a la calle. En el interior se encontraba Helena S., una mujer de 40 años a quien machacó literalmente la cabeza con una barra de hierro de más de dos kilogramos de peso. Posteriormente tapó al cadáver con una manta y procedió a copular con él. Tras acabar se marchó de allí con unas cuantas joyas, dejando la barra justo debajo de la ventana.
La noche del 1 de Agosto de 1990 irrumpió en la casa de Ilka S. una joven de 28 años que vivía sola. Igualmente, prodeció a matarla con una barra de hierro para posteriormente abusar sexualmente del cadáver. De aquella casa además se llevó un collar de oro y una cantidad no especificada de marcos alemanes. La policía encontraría la barra en la propia escena del crimen, así como un calcetín de hombre tirado cerca. Este último descubrimiento fue lo que sirvió para que posteriormente la prensa le pusiese el mote de “el asesino del calcetín”.
En Septiembre de 1990 se trasladó a Amsterdam, donde vivía su hermana Helena. El 27 de Septiembre irrumpió en la casa de Maria van der W., una señora de 52 años que vivía sola en compañía de sus tres gatos, a quien asesinó golpeando en la cabeza con ayuda de una piedra de más de 5 kilogramos que arrancó del adoquinado de la calle. Después de violar el cadáver registró la casa y se llevó unas cuantas pulseras de joyería, una cámara fotográfica y unos cuantos objetos de valor más. Mientras registraba la cocina encontró una botella de Slivovitz, un fuerte licor de origen eslovaco que además era el favorito de Ondrej; antes de abandonar la casa se bebió el contenido de la botella.
Al día siguiente dejó la capital holandesa para dirigirse de nuevo a Bratislava. El día 6 de Octubre entró furtivamente en la casa de la anciana de 88 años Terècia R., quien vivía sola después de haberse quedado viuda el año anterior. La golpeó salvajemente con el puño mientras dormía, causándole la muerte para llevarse un rosario, un par de libros de oraciones y 4.000 coronas eslovacas. La policía encontró nuevamente un calcetín, así como restos de colillas de origen holandés y varias monedas de ese país.
El 3 de Enero de 1991 la policía encontró en una casa los cadáveres de Anna P. y de Juraj N.; ella era una mujer de 40 años que había emigrado a Suiza en 1982 y que estaba pasando las Navidades en Bratislava con su hijo de 16. Ondrej se introdujo por la ventana y acometió primero a Juraj y luego a su madre con un palo de madera. Una vez asesinados, copuló con el cadáver de la mujer y se marchó de allí.
El 9 de Enero de 1991 entró en la casa de Jana B., una mujer de 31 años que vivía sola. Afortunadamente para Jana, su resolución de pelear por su vida le sirvió para poner en fuga al agresor. Dos semanas más tarde regresó a la misma zona y entró esta vez en la casa de Elena N., una mujer viuda de 79 años a quien asesinó con un trozo de hormigón.
El 14 de Julio se introdujo por una ventana abierta en la casa de Henrieta O., una mujer soltera de 22 años de edad. Henrieta se encontraba tocando la guitarra en el salón cuando fue soprprendida por detrás por Ondrej. La golpeó con violencia en la cabeza para posteriormente violarla; Ondrej la dejó por muerta, aunque en realidad Henrieta falleció en el hospital 18 días más tarde a causa de las profundas heridas que el ataque le provocó. Su abuela se encontraba en la misma casa, aunque una persistente sordera hizo que no se enterase de nada hasta que encontró el presunto cadáver a la mañana siguiente.
El 4 de Marzo de 1992 cometió su último crimen; esa madrugada se introdujo en la casa de Matilde U., una profesora jubilada de 67 años. Esa misma tarde había ido al cine con su novia. Al acabar la función le dijo que se había olvidado una cosa en casa de su cuñado y que lo esperase en casa. Ondrej se bajó del tranvía y no llegó hasta la mañana siguiente, oliendo a alcohol. La tarde siguiente la policía se presentó en el hotel Carlton en el que trabajaba y lo detuvo acusado del último crimen; una camarera que trabajaba en el mismo hotel lo había visto salir de la casa de Matilde esa madrugada. En el momento de ser detenido todavía estaba sin calcetines. Los que llevaba la noche anterior habían quedado en la casa de Matilde; era su firma personal, y se los ponía para no dejar huellas dactilares.
A pesar de haberle encontrado joyas que pertenecían a otras personas, lo justificó diciendo que conocía a las personas y que se las habían regalado. Esa coartada no convenció a nadie y una vez que empezaron a relacionar los crímenes recientes en Bratislava con Ondrej, éste se derrumbó y comenzó a relatar su historial criminal, reconociendo su autoría en crímenes cometidos en Alemania y en Holanda. El testimonio de Jana B. fue clave para incriminarle, puesto que ésta lo reconoció sin ninguna duda como su agresor.
El juicio comenzó el 7 de Julio de 1992 y se prlongó durante diez maratonianas jornadas. Ondrej se declaró inocente de todos los cargos, a pesar de las pruebas incrinatorias que se recogieron y de no presentar ninguna clase de coartada.
Finalmente, el 20 de Julio de 1992 fue condenado a cadena perpetua por el tribunal. Actualmente se encuentra cumpliendo su pena en la cárcel de máxima seguridad de Leopoldov.

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