Yoshio Kodaira

Yoshio Kodaira nació el 28 de Enero de 1905 en Tochigi, una prefectura situada en el centro de la isla de Honshū en una familia aparentemente normal. Se trataba de un joven introvertido que tenía un alto grado de tartamudez, lo que ocasionó en numerosas ocasiones fuese víctima de las burlas de sus compañeros de clase.

Yoshio Kodaira

En el año 1923 decidió unirse a la Armada Imperial Japonesa, donde llegaría a ser felicitado incluso por el Emperador Hirohito en persona dado su ardor en el campo de batalla. Participó en numerosos enfrentamientos con los soldados chinos, incluído el Incidente de Jinan, en 1928 donde mató a seis militares rivales en un solo día. Incluso se le llegó a acusar de violencia desmedida contra civiles, incluyendo el haber clavado una espada en la barriga de una joven embarazada en los Fuertes de Taku.
Se licenció del ejército y regresó a Japón a principios del año 1932, fecha en la que además se casó. Poco tiempo después de casarse su mujer lo dejó porque iba a tener un hijo con otra mujer. En un ataque de ira, el día 2 de Julio acudió a casa de su suegro armado con una barra de hierro. Mató a su suegro tras una pequeña discusión, hiriendo además a otras seis personas, incluyendo a su mujer. Fue detenido por estos hechos y enviado a la cárcel, de donde saldría ocho años más tarde, en 1940.
Una vez en libertad comenzó a comportarse de forma asocial, iniciando una serie de violaciones y asesinatos entre el 25 de Mayo de 1945 y el 6 de Agosto de 1946 entre su localidad natal de Tochigi y la capital del país, Tokio. Llegó incluso a practicar la necrofilia con su 5ª víctima, una joven que nunca llegó a ser identificada.
El 20 de Agosto de 1946 fue capturado por las autoridades acusado de haber cometido no menos de 30 violaciones y en torno a 10 asesinatos. En un principio, Yoshio negó su relación con tres de los asesinatos de los que le acusaban, siendo acusado formalmente entonces de siete asesinatos por los que le juzgaron en un juicio que comenzó el día 18 de Junio de 1947, levantando una gran expectación entre los medios de comunicación. El Tribunal Supremo de Japón le sentenció finalmente a pena de muerte el día 16 de Noviembre de 1948 tras un año y medio de juicio.
Yoshio Kodaira fue ahorcado en la cárcel el 5 de Octubre de 1949. Sus últimas palabras antes de ser ahorcado fueron:

Me siento afortunado de poder morir en un día tan tranquilo y pacífico

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