Jack el invisible

Al igual que ocurrió con “Jack el destripador” en el siglo XIX, a mediados del siglo XX se produjeron en Londres unas muertes cuyo responsable todavía no ha sido encontrado. Se trata del caso de “Jack el Invisible”, conocido en Inglaterra como “Jack the stripper”, haciendo referencia a su similitud con el asesino decimonónico y por dejar a las víctimas desnudas. Entre los años 1964 y 1965 aparecieron diversos cuerpos de protitutas en Londres y a las orillas del río Támesis a su paso por dicha ciudad.
El primer caso fue el de la joven Hannah Tailford, una prostituta de 30 años cuyo cuerpo apareció el 2 de Febrero de 1964 cerca del Puente de Hammersmith. Hannah había sido agredida con brutalidad (le faltaban varias piezas dentales) para ser posteriormente estrangulada, desnudada y abandonada.
El cadáver de la prostituta Irene Lockwood apareció el 8 de Abril de ese mismo año, en una zona muy próxima a donde había aparecido Hannah y en unas circunstancias análogas. En un principio se relacionó estas muertes con la de Elizabeth Figg -otra joven prostituta asesinada en 1959-, aunque posteriormente se descartó que hubiese sido la misma persona.
Helen Barthelemy era una prostituta de 22 años cuyo cadáver apareció en un callejón del suburbio de Brentford el día 24 de Abril de 1964. Como el cuerpo desnudo presentaba manchas de un tipo de pintura empleada en talleres de coches, la investigación comenzó a centrarse en talleres diversos.
Mary Flemming era una joven prostituta de origen escocés de 30 años que ejercía su profesión en el barrio de Chiswick. Su cuerpo apareció en esa zona (curiosamente un lugar de fuerte presencia policial) el 14 de Julio de 1964. El cuerpo desnudo presentaba señales de haber sido asfixiado y también tenía manchas de pintura industrial. Gentes del lugar aseguraron haber escuchado el sonido de un coche desplazándose marcha atrás a gran velocidad poco antes de ser hallado el cadáver.
Frances Brown, una prostituta de 21 años, fue vista con vida por última vez por una compañera de profesión llamada Kim Taylor el 23 Octubre de ese año. Su cuerpo apareció un mes más tarde, el 25 de Noviembre, en un callejón de Kensington. Ella se subió al coche de un hombre de mediana edad; según su declaración se trataba de un Ford, no estando segura si de un Zephyr o de un Zodiac, ambos modelos muy extendidos en aquella época.
Bridget O’Hara era una irlandesa de 28 años que se había trasladado a Londres en 1960 para ejercer la prostitución. Su cuerpo apareció a principios de Enero de 1965 al lado de un transformador cubierto. Tras el informe forense, se descubrió que las manchas de pintura que presentaba el cadáver procedía de unos cubos de pintura que estaban al lado de la pared del transformador eléctrico.
Bridget fue la sexta y última víctima atribuída a “Jack el Invisible”, aunque durante un tiempo se barajó también que fuese el responsable de otra muerte, la de la prostituta galesa Gwynneth Rees, quien fue hallada en condiciones similares en el año 1963. Finalmente fue descartada su participación en esta ocasión ya que fue detenido un hombre que primero confesó su autoría, pero que después se retractó y fue absuelto dos años más tarde cuando se dieron cuenta de que el asesino confeso no se encontraba en Londres cuando ocurrieron los hechos. Este es un fenómeno (que salgan personas autoinculpándose de ser asesinos en serie siendo inocentes) curiosamente extendido y recibe el nombre de “efecto copycat” en jerga policial. Así mismo, el haber muerto por disparos y el estado de los restos (el cadáver estaba vestido) también diferían notablemente del modus operandi de “Jack el Invisible”.
El superintendente John Du Rose de Scotland Yard fue el encargado de llevar a cabo la investigación, empezando por los interrogatorios que sumaron un total de más de 7.000 sospechosos. En una estrategia de emitir información falsa y para ver si conseguían que el asesino cometiese algún error, dijo que las investigaciones estaban restringidas a un grupo de 20 sospechosos en una rueda de prensa. Dos semanas más tarde en un intento de poner nervioso al asesino rebajó esa cifra a sólo 10 en otra rueda de prensa. Esta estrategia aparentemente no sirvió para que nadie se delatase, aunque también es cierto que el asesino no volvió a actuar desde que se anunció que vigilarían estrechamente los sospechosos en la rueda de prensa inicial.
Al igual que el asesino de 1888, este otro parecía poner fin por sí mismo a sus actuaciones, dejando a la policía sin más líneas de investigación.
El favorito de entre los sospechosos para el jefe Du Rose era Mungo Ireland, un guarida de seguridad de origen escocés a quien dió el nombre en código de “Big John”. Mungo había sido inicialmente identificado como sospechoso poco después del asesinato de Bridget O’Hara, cuando las manchas de pintura halladas en el cadáver coincidían con las que se recogieron en la empresa donde trabajaba como guardia, la Heron Trading Estate; sin embargo, poco después de haber sido puesto en vigilancia, Mungo se suicidó con una sobredosis de monóxido de carbono en su propio vehículo.
Dejó a su mujer una nota de despedida antes de suicidarse en la que decía:

No puedo agantarlo más tiempo. (…) Para ahorrarle la búsqueda a la policía y a tí también, estaré en el garaje

El hecho de que el suicidio de Mungo Ireland coincida en el tiempo con el cese de asesinatos de “Jack el Invisible” refuerza la teoría de que efectivamente se trataba de él.
Sin embargo, existen dudas hoy en día sobre si fue Mungo Ireland. Una de las cosas en contra -quizás la más sólida- es que no estaba en Londres cuando ocurrió el asesinato de Bridget O’Hara, si no que se aparentemente encontraba celebrando la Navidad a solas con su hermana en Escocia, algo que era habitual en él(*). Además, en su carta de despedida al hacía alusión a “no aguantarlo más tiempo” en varias ocasiones, pero no decía qué era aquello que no aguantaba. Efectivamente podía referirse a la comisión de los asesinatos, pero también podía aludir a cualquier otro tipo de cosas; Mungo Ireland al parecer no se caracterizaba por exteriorizar sus pensamientos, ni siquiera ante su mujer.

(*= Este dato no ha podido ser comprobado ya que su hermana falleció en un accidente de circulación unas semanas más tarde, a mediados de Febrero de 1965 y ella vivía sola en una casa de campo. Además, parece ser que era una persona que rara vez hablaba con sus vecinos)

Esta entrada fue publicada en Leyendas.

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