El poeta de la muerte

Johann Unterweger, conocido como “Jack” Unterweger, nació en Judemburgo, una pequeña población del estado austríaco de Estiria, el 16 de Agosto de 1950. Su madre era una joven oriunda de Viena y su padre era un soldado norteamericano destacado en un base militar en Austria.

Johann Unterweger acompañado de un policía

Durante su juventud mostró una gran tendencia a la violación de prostitutas, algo que muchos autores relacionan con la actividad que ejercía su madre, ya que ésta también era prostituta. En el año 1974 violó a la joven protituta alemana Margaret Schäfer, de 18 ños, a quien posteriormente estranguló con su propio sujetador. Jack fue capturado al día siguiente gracias a dos testigos que lo habían visto, y fue llevado ante el juez. Hallado culpable, fue condenado a “cadena perpetua”, algo que en la Austria de aquellos tiempos se traducía en los 25 años de prisión máxima que estaban contemplados en la Constitución. Durante su estancia en la cárcel mostró un comportamiento ejemplar, y dio rienda suelta a su gran pasión -según sus propias palabras-, que no era otra que la literatura. En la cárcel escribió varios cuentos cortos, algunos poemas, obras de teatro que los internos escenificaban y hasta incluso una autobiografía llamada “Purgatorio – Un viaje a la cárcel”. De hecho, por escribir en sus circunstancias la prensa se puso el apodo de “El poeta de la Muerte”. Sus cuentos rebasaron los muros de la prisión y llegaron a gozar de notoria popularidad lo que, sumado a su óptimo comportamiento, fue el detonante para que se iniciasen campañas en pro de su liberación. Llama la atención que incluso se vinculase a estas campañas la escritora Elfriede Jelinek, una feminista declarada que incluso llegaría a ganar el Premio Nobel de Literatura en el año 2004.
Finalmente y ante la enorme presión mediática, se revisó su caso y los jueces llegaron a la conclusión de que “Jack” estaba plenamente rehabilitado. El día 23 de Mayo de 1990 fue puesto en libertad y presentado como un “modelo del éxito en la rehabilitación de delincuentes por parte del sistema penal austríaco”.
En el año 1991 fue contratado por un periódico vienés para cubrir crímenes en Los Ángeles, y también para hablar sobre las diferencias entre la prostitución europea y estadounidense. Dada su notoriedad en la época, las autoridades norteamericanas le brindaron un gran apoyo, permitiéndole acompañar a patrullas e incluso tener acceso a expedientes criminales vetados a otros periodistas. Durante su breve estancia en Estados Unidos Jack escribió artículos sobre los asesinatos de tres prostitutas, Shannon Exley, Irene Rodriguez y Sherri Ann Long. Estas jóvenes habían sido violadas violentamente y posteriormente asesinadas con sus sujetadores. Esto comenzó a levantar amplias sospechas sobre el señor Unterweger dado que él mismo había cometido un crimen exactamente igual años antes, y además en ese mismo año se descubrieron hasta seis prostitutas asesinadas de igual manera en la antigua Checoslovaquia (hoy dividida entre la República Checa y Eslovaquia) y Austria.
Se emitió entonces una orden de arresto, pero cuando fueron a su casa Jack había desaparecido. La policía estadounidense y el FBI se pusieron en contacto con la Interpol para atraparle y fue visto en varios países europeos, en Canadá y en numerosos estados de EEUU. Jack enviaba cartas a los periódicos austríacos desde diversos lugares proclamando su inocencia, pero finalmente fue apresado en Miami el 27 de Febrero de 1992. Tras un acuerdo entre Austria y EEUU, Jack fue deportado a su tierra de origen para ser juzgado allí ya que el mayor número de crímenes se habían cometido en aquel país. Se le acusó formalmente de 11 asesinatos y finalmente fue hallado culpable de 9 por el jurado.
El 29 de Junio de 1994 fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Tras ser conducido desde el juzgado a la prisión de Graz-Karlau, esa misma noche utilizó los cordones de sus zapatos y el cordón de un chándal para suicidarse, exactamente igual que como había matado a las prostitutas.
Según el código penal vigente cuando se dictó sentencia ya que Johann Unterweger había muerto antes de poder recurrir esa misma sentencia -y a pesar de ser culpable según ésta-,oficialmente está considerado como inocente.

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