El mutilador de Sydney

William MacDonald nació el Liverpool (Inglaterra) en el año 1924. A los 18 años de edad se alistó en el ejército, donde fue enviado al Cuerpo de Fusileros de Lancashire y posteriormente en la Segunda Guerra Mundial estuvo destinado en una batería antiaérea.

William MacDonald a su llegada al juicio

En un refugio de los que disponían en una ocasión fue violado por un cabo. A pesar de su trauma inicial, llegó a la conclusión tiempo después de que había disfrutado con aquella experiencia.
Una vez acabada la guerra, y son un pais bastante depauperado, William decidió probar suerte en otro pais, y se fue a vivir a Canadá en el año 1949. Parece ser que allí las cosas no le fueron muy bien, con lo que se transladó a Australia en el año 1955 con una identidad falsa; decía llamarse Alan Brennan. Poco tiempo después de su llegada a Australia fue detenido por realizar tocamientos a un hombre que se encontraba a su lado en un urinario público. Dicho hombre era un detective de la policía australiana, lo que explica su rápida detención y puesta a disposición judicial. Fue condenado a dos años de cárcel y puesto en libertad bajo fianza poco más tarde debido a su buen comportamiento.
En el año 1961 se mudó a Sydney, lugar en el que se hizo muy conocido en los baños y parques que eran lugar de encuentro para la entonces mal vista sociedad homosexual. Encontró trabajo en la oficina de correos, con lo que parecía que tenía un buen futuro.
Ese mismo año fue a pasar unos dias a Brisbane, donde conoció a un hombre de 55 años llamado Amos Hurst en la estación de tren de Roma Street. Tras pasar toda la noche de borrachera por diversos pubs de la localidad, decidieron ir a la casa de Amos a rematar la juerga. Una vez allí, y tras seguir bebiendo ambos durante un largo espacio de tiempo, William comenzó a estrangular a Amos. Como quiera que éste no era demasiado consciente de lo que estaba sucediendo -probablemente por la alta intoxicación etílica que presentaba- falleció sin oponer resistencia. Un par de días más tarde William vería una noticia en un periódico aludiendo a la muerte “accidental” de Amos, cosa que le ocasionó terror por si la policía lo detenía, aunque estaba seguro de que nadie le había visto y el detalle de que la muerte se considerase accidental le calmó un poco.
El 4 de Junio de 1961 la policía fue alertada de que había aparecido un cadáver en unos baños de Sydney. Se trataba de Alfred Reginald Greenfield, un vagabundo alcohólico que se encontraba el dia anterior bebiendo en un parque cercano. Allí fue donde William lo conoció, y lo invitó a acompañarle a los baños con la excusa de que tenía guardadas unas botellas de licor allí. El accedió, y estuvieron bebiendo unas horas juntos. Una vez que Alfred se quedó dormido, William sacó un puñal que llevaba escondido y apuñaló a su víctima hasta en 30 ocasiones. No contento con esto, a continuación le bajó los pantalones al cadáver y le extirpó los genitales, órganos que después tiraría al mar en el puerto de Sydney.
Pocos dias más tarde, William se encontró con otro vagabundo, un hombre de 55 años llamado William Cobbin en los alrededores del parque Moore. Al igual que en el anterior asesinato, captó su atención diciéndole que tenía guardadas unas botellas, y que podría beber hasta hartarse si lo acompañaba. William (Cobin) aceptó, y se fue con él a los baños. En un momento dado, Cobin sintió ganas de defecar, con lo que se sentó en la taza de un váter. Concentrado, no vio acercarse a William, quien de una puñalada le seccionó la arteria yugular. Es curioso el detalle de que William se había puesto un chubasquero antes, lo que implica una planificación. Cobin intentó defenderse, pero estaba sentenciado por la hemorragia masiva que tenía en el cuello. Una vez muerto, William se cebó con el cadáver, apuñanlándolo decenas de veces antes de extirpale los testículos y el pene. Una vez finalizada la mutilación que era su sello personal, William introdujo en una bolsa los genitales de Cobin, así como su puñal y el chubasquero.
El 31 de Marzo de 1962 William se compró un puñal nuevo en una tienda de deportes y se fue a pasear llevando oculta su arma nueva. En un momento determinado entabló conversación en un bar con un hombre llamado Frank McLean, y poco después decidieron irse juntos de juerga. Un par de horas más tarde se dirigían hacia otra zona de bares cuando, al doblar una esquina, William asestó una puñalada en el cuello de Frank sin mediar palabra. Después Frank cayó al suelo, y allí recibió varias puñaladas en la cara y el torso, pero un momento después William se detuvo al escuchar el llanto de un niño y se escondió tras unos contenedores. Se trataba del llanto del hijo de una pareja que estaba de paseo, y que vieron el cuerpo de Frank con lo que dieron la vuelta corriendo para alertar a la policía. Rápidamente, William salió de su escondrijo, cortó los genitales de Frank, los metió en una bolsa y se fue a casa. Cuando la policía descubrió el cuerpo comenzaron a sospechar que tal vez hubiese un asesino en serie suelto, y que dadas las mutilaciones que presentaban los cadáveres, era probable que se tratase de un cirujano o similar. Muy pronto comenzaron a ser interrogados diversos médicos de la ciudad.
Por aquel entonces perdió su trabajo como cartero debido a sus continuas borracheras, así que probó suerte abriendo una tienda de ultramarinos en el local vacío que había debajo de su casa.
El 6 de Agosto de 1962 salió a beber y conoció a un hombre de 42 años llamado Patrick James Hackett. Patrick era un ladrón que acababa de salir de la cárcel, y pronto hicieron buenas migas. Tras una noche de copas, William le dejo a Patrick que podía quedarse en su casa si no tenía a donde ir, con lo que éste aceptó. Una vez llegaron a su casa, William subió unas botellas de whisky de la tienda, y estuvieron bebiendo unas horas hasta que Patrick se quedó dormido. En ese momento, William cogió un cuchillo de deshuesar que empleaba en la tienda y le dió una puñalada en el cuello a su invitado. Éste se despertó y empezó un forcejeo en el que William cabaó con una profunda herida en la mano. Al percatarse de la herida, su furia aumentó y apuñaló a Patrick directamenmteen el corazón, lo que le causó la muerte instantánea. Cegado por la ira, apuñaló el cuerpo hasta que se quedó sin aliento. La sangre salpicaba las paredes e incluso había formado un charco en el suelo, lugar en el que William se sentó a descansar. Un rato después comenzó a extirparle los órganos sexuales, pero el cuchillo quedó trabado en un hueso de la cadera. Tras varios intentos, desistió y se sentó en una silla, donde se durmió. A la mañana siguiente, cuando despertó bajó a depositar el cuchillo en la tienda, y observó que la sangre se había filtrado por el suelo del primer piso y había formado un charco encima del mostrador de su negocio. Luego subió a darse una ducha y se dirigió tranquilamente hasta un hospital para hacer las curas de la herida de su mano, herida que dijo se había hecho accidentalmente cortando una pieza de carne en la tienda. Una vez cosida su herida, volvió a casa y llevó el cuerpo de Patrick hasta la tienda. Poco después, cuando se paró a pensar en lo que había hecho, empezó a desvariar pensando que la policía vendría inmediatamente a apresarle, con lo que decidió huir y se fue a Brisbane.
Tres semanas más tarde un olor a putrefacción que salía de la tienda alertó a los vecinos. Como William era una persona un tanto extraña que desaparecía de vez en cuando, no habían dado mayor importancia a que la tienda estuviese cerrada hasta ese momento. Llamaron a Sanidad, quien a su vez envió a una patrulla de policía para que investigase. Al entrar en el local, el olor aumentó y guió a los policías hasta la parte trasera del mostrador, donde hallaron un cuerpo desnudo en un muy avanzado estado de descomposición. Tanto, que su cara resultaba irreconocible. Tras la autopsia todo lo que sacaron en limpio fue que correspondía a una persona de entre 40 y 50 años, datos que concordaban con “Alan Brennan”, por lo que fue dado por fallecido oficialmente.
Una vez hecho oficial su fallecimiento, se publicó una esquela en los periódicos locales y muchos de sus antiguos compañeros de correos acudierton al sepelio.
Para cuando se celebró su “entierro”, William se había mudado desde Brisbane a Nueva Zelanda con la idea de empezar una nueva vida alejado de su pasado. Sin embargo, las ganas de matar seguían latentes, y por motivos que no se conocen, regresó a Sydney.
Dos semanas más tarde de su regreso tropezó con un hombre por la calle, y éste se quedó pálido de repente. Dicho hombre se llamaba John McCarthy, había sido compañero suyo en la oficina postal y además había acudido a su “entierro”. A estas alturas, William aún no sabía que había sido dado por muerto, con lo que empezó a hablar con John y se acabaron yendo de copas. Cuando regresó al hotel donde se alojaba volvió a sentir pánico por ser atrapado y se marchó a Melbourne. John acudió a comisaría al dia siguiente a explicar lo que le había ocurrido, aunque no le creyeron y le multaron por embriaguez. Sin embargo, un periodista que había por allí si le creyó, y cuando salió de comisaría se le acercó a que le contase lo que había dicho antes. Al día siguiente saldría en un periódico un titular sobre la noticia titulado “El caso del cadáver que camina”. En esta ocasión la policía se interesó -curiosamente- por el caso y solicitó a un juez que permitiese la exhumación del cadaver de “Alan Brennan”. El juez lo permitió y se decubrió que el cuerpo era el de James Patrick Hackett además presentaba múltiples heridas por arma blanca, así como los genitales extirpados (*). Ahora ya tenían algo sobre el asesino múltiple a quien los periódicos habían bautizado como “el mutilador de Sydney”.
En esos momentos, William estaba trabajando en Melbourne en una línea de ferrocarriles. Cuando la policía distribuyó un retrato robot en todos los diarios de Australia, fue reconocido por sus compañeros de trabajo, con lo que fue denunciado inmediatamente. Cuando William se disponía a cobrar su sueldo en la oficina de la empresa le estaba esperando la policía, y fue puesto a disposición judicial ese mismo dia.
Durante el juicio alegó que lo asaltaba de vez en cuando una necesidad irresistible de matar, y que todo era fruto del trauma de la violación a la que había sido sometido en su juventud. Finalmente, fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por temor a que repitiese los hechos.
Actualmente, William MacDonald se encuentra en la prisión de Long Bay, en el suburbio de Malabar (Sydney). En su expediente destaca que a pesar de tener 87 años existe un alto riesgo de reincidencia si sale en libertad.

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(*= es curioso que no se fijasen en este detalle puesto que el cuerpo estaba desnudo)

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