El mendigo asesino

Francisco García Escalero nació en Madrid el 24 de Mayo de 1954 en un poblado chabolista. Ya desde niño fue una persona retraída que prácticamente no jugaba con el resto de niños. Antes bien prefería pasear por el Cementerio de la Almudena, ubicado muy cerca del poblado. Su padre era un hombre alcohólico que frecuentemente le daba palizas. Francisco apenas fue a la escuela, siendo un analfabeto toda su vida. En 1970 fue internado en un psiquiátrico debido a sus extrañas conductas y a su tendencia como voyeur, gusto que le metía en situaciones totalmente surrealistas. En 1973 fue detenido por el robo de una motocicleta y enviado a un reformatorio, de donde saldría una vez alcanzada la mayoría de edad. En el año 1975 se encontraba con unos amigos cuando observaron a una joven pareja. Se acercaron con la idea de atracarlos, aunque posteriormente Francisco violaría a la joven en presencia de su novio. Por esto fue detenido y condenado a 12 años de cárcel.
Su salida de prisión se produjo en el año 1984, fecha en la que empezó a aficionarse al alcohol y a la ingesta de pastillas psicotrópicas, dando como resultado un brusco cambio de personalidad que derivaría en una conducta sumamente violenta. Así mismo, parece que estos abusos le llevaron a desarrollar cierta esquizofrenia paranoide, puesto que reconoció oír voces que le impelían a delinquir y, además, también se dedicaba a saltar los muros del cementerio, donde exhumaba cadáveres recién enterrados para abusar sexualmente de ellos.
En el año 1987 conoció a una prostituta llamada Paula Martinez, una toxicómana que sería encontrada degollada y quemada. Unos meses más tarde un mendigo llamado Juan apareció apuñalado en numerosas ocasiones, con la cabeza aplastada con una roca. En Marzo de 1989 un mendigo llamado Ángel apareció decapitado y con las puntas de sus dedos extirpadas.
En Mayo de ese mismo año otro mendigo -presuntamente llamado Julio- apareció apuñalado en numerosas ocasiones, con el pene amputado y quemado.
Francisco alternaba estos actos con continuas entradas y salidas en un psiquiátrico, aunque aparentemente nada le relacionaba con los crímenes. Nada hasta el año 1994, cuando se alertó de la fuga de dos internos del centro mental: eran Francisco y un interno amigo suyo llamado Victor Luis Criado. Victor aparecería dos días más tarde en las inmediaciones del cementerio con la cabeza aplastada y parcialmente quemado. En un presunto arrepentimiento, Francisco intentó suicidarse tirándose delante de un coche, aunque tan sólo rompió una pierna. Una vez estaba siendo atendido en el hospital, se desmoronó y les dijo a las enfermeras que había matado a un hombre y que llamasen a la policía. En comisaría relató estos crímenes y otros seis más, hasta completar la cifra de once asesinatos.
Una vez en el juicio, fue declarado no apto para ser juzgado por sus problemas mentales, con lo que fue absuelto de sus crímenes e internado en el centro Psiquiátrico de Foncalent (Alicante), lugar donde se encuentra hoy en día de donde previsiblemente no saldrá jamás. Los forenses lo han calificado como “irrecuperable”.

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