La bestia de los Andes

Daniel Camargo Barbosa nació el 22 de Enero en una localidad desconocida de los Andes colombianos. Cuando contaba con un apenas año de vida su madre falleció y se transladó con su progenitor a Bogotá. Su padre contrajo matrimonio nuevamente con una mujer que resultó ser estéril. Estos problemas para tener descendencia le causaron un trauma que afectó a su estado mental y que sufrió el propio Daniel. A menudo lo vestía con ropas de niña y lo enviaba de esa guisa al colegio, donde era blanco de las burlas de sus compañeros. A pesar de lo que pueda parecer esto no afectó a su rendimientos escolar ya que sacó adelante sus estudios en el colegio de forma brillante. A pesar de haber querido seguir los estudios, la precaria situación económica de la familia lo obligó a ponerse a trabajar a una corta edad.
En el año 1960 se casó con su novia de toda la vida, una joven llamada Alcira Castillo. su matrimonio iba bien hasta que en el año 1967 soprendió a su mujer con otro hombre.
Aquello marcó un punto de onflexión en su vida y en su forma de pensar, empezando a sentir un profundo odio a las mujeres, a quienes hacía responsables de todos los problemas que había tenido a lo largo de su vida.
Poco tiempo después de su divorcio conoció a ina joven llamada Esperanza e inició una relación sentimental con ella. Esperanza compartía los gustos sexuales de Daniel, y comenzó a atraer a jóvenes vírgenes a su apartamento para posterior¡mente drogarlas con somníferos. Una vez narcotizadas, Daniel las violaba. Hasta cinco veces emplearon esta técnica, hasta que la última víctima los denunció a las autoridades. Fueron juzgados y condenados ambos a ocho años de cárcel.
En el año 1973 fue detenido en Brasil por estar indocumentado. Como la identidad que dió era falsa, los papeles de antecedentes criminales no llegaban y decidieron deportarlo. Una vez de vuelta en Colombia empezó a trabajar como vendedor ambulante de pantallas de televisión. En uno de sus viajes, secuestró a una niña de nueve años al pasar al lado de un colegio. Una vez en su escondite, la violó y la mató para que no lo denunciase. Este fue el primero de una larga serie de crímenes idénticos en los que elegía a víctimas de edades comprendidas entre los ocho y los dieciocho años. Las autoridades creen que el número total de víctimas puede alcanzar las ochenta. Sin embargo, al ser detenido sólo pudieron documentar su participación en este asesinato y fue el único por el que lo juzgaron.
Tras un juicio fue sentenciado a una pena de 30 años de cárcel, aunque una apelación le quitó cinco años, dejando la condena en veinticinco a cumplir en la isla-cárcel de Gorgona en Diciembre de 1977.
No obstante, no llegó a cumplir dicha estancia en la córcel ya que en Noviembre de 1984 logró fugarse de la isla en una rudimentario embarcación hecha por él mismo. Al no lograr encontrarlo, las autoridades dieron por hecho que se había ahogado en el mar, aunque la prensa decía que había sido comido por los tiburones.
Poco tiempo después de su fuga apareció en Quito, la capital de Ecuador, y a mediados de Diciembre fue en autobús hasta Guayaquil.
Allí secuetró, violó y asesinó a una niña de nueve años el 18 de Diembre. Al día siguiente se produjo otra nueva desaparición en la zona.
En el período que va entre 1984 y 1986 secuestró mató a al menos 54 niñas y jóvenes. La policía al prioncipio no comprendía que todos esos asesinatos eran obra de una sola persona, y cmenzarpon a investigar bandas de crimen organizado.
En ese entonces Daniel vivía en las calles y se ganaba el sustento revendiendo bolígrafos. Algunas veces incluso vendía prendas y otros efectos personales de alguna de sus víctimas.
Fue detenido el 26 de Febrero de 1986, poco después de haber asesinado a una niña. Dos agentes lo vieron en una avenida y al parecerles que actuaba de modo sospechoso, decidieron solicitarle que se identificase.
En la maleta que llevaba se encontraban las ropas ensangrentadas de su última víctima y el libro de “Crimen y castigo”, de Dostoievski.
Al comparecer en comisaría dijo que su nombre era Manuel Bulgarin Solís, aunque fue identificado por una víctima que logró escapar y puesto inmediatamente a disposición judicial.
En el interrogatorio Daniel comentó con toda frialdad que había asesinado a al menos a 71 niñas en Ecuador en tan solo quince meses, si bien precisó que no recordaba exactamente si ese era el número total o se le olvidaba alguna.
En el año 1989 fue condenado a 16 años de cárcel, el máximo de pena que se podía imponer en aquellos tiempoes en Ecuador, y transladado al penal de García Moreno, donde llegó a compartir celda con otro conocido asesino, Pedro Alonso López.
Nunca llegó a cumplir la pena entera, puesto que en Noviembre de 1994 fue asesinado por un interno llamado Luis Masache Narváez, quien resultó ser primo de una de sus víctimas.

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