El asesino del machete

Juan Vallejo Corona nació en 1934 en Autlán, cerca de Jalisco (México). Cuando tenía 16 años entró ilegalmente en EEUU para dedicarse a la recogida de zanahorias y melones en Imperial Valley, donde estuvo aproximadamente tres meses. Luego se mudó a Sacramento, donde otro hijo de su padre de un matrimonio anterior llamado Natividad se había establecido en 1944.

Juan Vallejo Corona

En Mayo de 1953, Juan se instaló en la ciudad de Yuba City y empezó a trabajar en una granja. En Octubre de ese año se casó con Gabriela Hermosillo, aunque su relación duró unos meses. En 1959 se casó con Gloria Moreno, con quien tendría cuatro hijas. En Diciembre de 1955 se produjo una gran inundación con el desbordamiento de los ríos Yuba y Feather, lo que provocó que prácticamente toda la zona se viese anegada y en la que murieron 38 personas. Juan se mostraba muy traumatizado con todo eso -él mismo había estado a punto de morir ahogado- y comenzó a pensar que era el único ser vivo que deambulaba por una tierra de muertos. El 17 de Enero de 1956, su hermanastro Natividad lo llevó a un hospital psiquiátrico, donde quedó ingresado. Le diagnosticaron esquizofrenia paranoide transitoria a resultado del trauma que había tenido, y le sometiron a una veintena de terapias de choque antes de liberarlo a los tres meses. Una vez fuera, fue deportado a México -los motivos no están claros- y pocos meses más tarde volvió a Estados Unidos legalmente. Había experimentado un profundo cambio en ese tiempo, puesto que había dejado de beber. A pesar de tener un carácter explosivo y de presentar de vez en cuando comportamientos raros, era un trabajador muy cualificado y sumamente estimado por los contratistas, quienes le ofrecían constantemente cambiar de empresa. Finalmente, en 1962 se convirtió en autónomo y comenzó a reclutar trabajadores para él.
Era un hombre machista, y tenía comportamientos homófobos. De hecho, su hermanastro Natividad era homosexual y regentaba un bar en donde se daban cita numerosos grupos de gays. El 25 de Febrero de 1970, el joven José Romero Raya fue agredido en los baños del local con un machete. Había recibido varias heridas en el cuello y en la cara y estaba inconsciente cuando lo encontraron. Cuando se recuperó, acusó a Juan de haberle hecho eso, y Juan fue condenado a indemnizarlo con 250.000 dólares para compensarlo por las heridas sufridas y las numerosas cicatrices que le quedaron. Juan vendió su negocio cobrando en mano y se fue de vuelta a México.
En Mayo de 1971 un japonés llamado Goro Kagehiro residente en la zona estaba echando un vistazo a su huerto de melocotones cuando observó un agujero de unos dos metros de largo por uno de profundidad. Pensando que habría sido alguno de sus empleados, lo dejó así para preguntarles al día siguiente -era domingo- y prosiguió con la visita. Al atardecer volvió a pasar por allí y se encontró con que el agujero había sido rellenado. Enfadado por creer que algún vecino había enterrado la basura allí, puesto que ya le había sucedido, Goro llamó a la policía. Cuando se abrieron paso entre la tierra, lo que encontraron no fue basura. Apareció el cadáver de un vagabundo llamado Kenneth Whiteacre, que había sido sodomizado antes de ser asesinado a puñaladas. Su cabeza había sido cortada posteriormente.
Cuatro días más tarde, los trabajadores de Jack Sullivan se encontraron una fosa tapada recientemente. La abrieron y allí se encontraron el cuerpo de un vagabundo de 67 años en circunstancias análogas a las de Kenneth. La policía empezó a investigar la posible conexión entre ambas muertes, y mientras lo hacían comenzaron a aparecer más cadáveres. Con una frecuencia aproximada de cada cuarenta horas, aparecieron cadáveres durante seis semanas, hasta un total de 25. Todos presentaban el mismo perfil; eran hombres de cuarenta años para arriba, vagabundos o inmigrantes ilegales. Sin embargo, en algunos aparecieron cheques que daban un mismo nombre: Juan Corona.
La noche del 26 de Mayo de 1971, la policía irrumpió en la casa que Juan tenía en Yuba City. Allí encontraron al propio Juan, dos machetes, una pistola -sólo una de las víctimas había recibido disparos- y bastante ropa manchada con sangre. También encontraron entre los papeles de Juan una lista con 34 nombres, siete de los cuales se correspondían con asesinados.
Su juicio comenzó un año más tarde, en el que ni siquiera le permitieron hablar en su defensa. Como en Febrero de 1972 se había suspendido la pena de muerte, el jurado lo declaró culpable de 25 asesinatos, y el juez lo condenó a 25 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional el 18 de Enero de 1973. El 6 de Diciembre de ese año resultó apuñalado 32 veces en su propia celda, y como resultado, a parte de la múltiples heridas también perdió el ojo izquierdo.
En 1978 presentó una apelación, en la que hacía constar que sus transtornos de esquizofrenia no se habían tenido en cuenta como atenuante, y se le concedió un segundo juicio. Éste se inició el 22 de Febrero de 1982, y volvió a salir culpable. Lo devolvieron a la prisión donde se encontraba. A lo largo del tiempo sufrió numerosas agresiones por parte de los otro internos, con lo que lo cambiaron a una prisión de máxima seguridad, donde además fue internado a parte del resto.
Desde 1992 se encuentra en la prisión de Soledad, en el Estado de California.

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