Bruce Lee

Peter Dinsdale nació el 31 de Julio de 1960 en Manchester, hijo de una prostituta y de padre desconocido. Nació con cierta discapacidad congénita, lo que hacía que cojease de la pierna derecha y propensión a mantener el brazo del mismo lado cruzado contra su pecho. Siendo un niño aún, su madre lo entregó en una casa de acogida diciendo que no se podía hacer cargo de él. Para colmo de males también tenía cierto retraso mental, presentando en su juventud un desarrollo similar a un niño de 9-10 años. Ya de adulto, consiguió trabajo en una fábrica como mozo de los recados y sus compañeros le pusieron el mote de “Peter el bobalicón”. En su tiempo libre disfrutaba viendo películas, especialmente de artes marciales y en concreto las del famoso Bruce Lee, con lo que en el año 1979 cambió su nombre legalmente por el de Bruce George Peter Lee.
El 4 de Diciembre de 1979 se declaró un incendio en una casa de Hull habitada por Edith Hastie y cuatro de sus hijos, Thomas, Charles, Paul y Peter. Charles consiguió arrojar por la ventana del segundo piso a su madre, quien a pesar de las heridas que le produjo la caída se salvó. Charles sufrió quemaduras en casi la totalidad de su cuerpo, y falleció en el hospital al día siguiente. Paul y Peter también murieron unos días después en el hospital; tan sólo Thomas consiguió salvarse. Las tres hijas de Edith (Angelina, Nicola y Sophie) se salvaron porque se encontraban durmiendo en casa de un pariente esa noche. El padre se encontraba en la cárcel en aquellos momentos por hurto, pero fue liberado inmediatamente por razones humanitarias.
Al extinguir las llamas, los bomberos se dieron cuenta de la presencia de parafina en el porche de la casa, con lo que inmediatamente alertaron a los policías que se encontraban en la zona. A la mañana siguiente, montaron una oficina de campaña en el lugar para interrogar a los vecinos por los posibles motivos que podría tener nadie para prenderle fuego a una casa de una familia paupérrima. Se sorprendieron cuando los vecinos empezaron a dar respuestas más bien vagas sobre los niños fallecidos. Y aún se sorprendieron más las autoridades cuando en el entierro nadie salvo la propia familia mostraba dolor, a pesar de la horrible muerte que tuvieron los pequeños. Edith llegó a estallar de rabia e insultó uno a uno a los vecinos por la falta de apoyo que le estaban dando mientras enerraba a sus tres hijos.
Se inició entonces el proceso en serio, habida cuenta de que la familia Hastie no era especialmente querida y que resultaban algo problemáticos. Bruce fue uno de los múltiples adolescentes que accedió a ser interrogado voluntariamente. Les contó que había mantenido relaciones sexuales con Charles, y que después se interesó por Angelina, la mayor de las hijas. Pero ésta lo rechazó y lo amenazó con denunciarlo a la policía puesto que era menor de edad (tenía 15 años) a menos que le diese dinero. Entonces empezó a relatar que en venganza había echado parafina en el buzón que había al lado de la puerta de la vivienda y le prendió fuego. Con esta confesión, fue detenido y llevado a comisaría para un interrogatorio más extenso.
para asombro e incredulidad de los agentes, Bruce empezó a relatar una serie de nueve incendios que había iniciado a lo largo de siete años, en los cuales habían fallecido un total de 23 personas y bastantes más habían resultado heridas bien en el propio incendio, bien en su huida de las llamas. Entre estos incendios, estaba uno de una residencia geriátrica en la que habían muerto once ancianos internos. Las autoridades no daban crédito a que un disminuído psíquico hubiese prendido unos fuegos que se consideraron accidentales en la investigación en su momento.
Bruce se limitó a decir que sólo el incendio de la casa de los Hatie había sido por venganza; los otros los había iniciado porque le gustaba el fuego, sin pensar en que alguien podría morir.
Como no le creían, lo llevaron hasta el pueblo de Hull, y él identficó los lugares donde había prendido fuego. Sin decirle nada lo llevaron a una casa que había sido incendiada y que ya contaba con autor confeso para demostrar si decía la verdad. El negó rotundamente haber sido el autor, dijo además que nunca había estado por aquella zona. Entonces se dieron cuenta de que no mentía, había confesado la verdad.
En Octubre de 1980 se le acusó formalmente de 26 asesinatos y 11 incendios. Él alegó que nunca había tenido intención de matar, por lo que se declaró culpable de 26 homicidios por imprudencia y 11 incendios; el juez aceptó y puso fecha para el juicio.
En Enero de 1981, Bruce George Peter Lee fue condenado a prisión indefinida en un frenopático en virtud de la Ley de Salud Mental.

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