Felipe Espinosa

Felipe Nerio Espinosa nació en Veracruz (México) en el año 1836. Siendo un niño tuvo que presenciar la muerte de seis familiares a manos de la armada de los Estados Unidos en un bombardeo durante la guerra que enfrentó a EEUU y a México entre 1846 y 1848. Esto marcó profundamente al joven, hasta el punto de obsesionarse con la venganza. Con la ayuda de dos primos, consiguió colarse en territorio estadounidense, en el condado de Fremont, perteneciente a Colorado. Unos años más tarde envió una carta al gobernador, que en aquel entonces era John Evans, inicándole su propósito de matar a 600 “gringos”, cien por cada miembro de su familia que había perdido. En mayo de 1863 apareció en aquella zona el cadáver de un varón que había sido salvajemente golpeado antes de que procediesen a extraerle el corazón del pecho. Dos días más tarde de aquel hecho, apareció otro exactamente igual de mutilado. Comenzó a cundir el terror en la zona a medida que iban apareciendo nuevas víctimas, separadas por cuatro o cinco días de diferencia. En ese verano murieron 26 personas.
Con la llegada del otoño el gobernador recibió otra carta firmada por Felipe Espinosa, en la que se le pedía a John Evans un indulto total para él y para sus primos, así como que se les entregasen 5.000 hectáreas de terreno en el condado de Conejos. La carta finalizaba con la advertencia de que si no se accedía a sus demandas, serían “ejecutadas del mismo modo” otras 574 personas, incluyendo al propio gobernador, para completar el juramento de venganza.
Ante esta amenaza directa, el gobernador se reunió con altos mandos militares para hallar un modo de detenerlos. Se enviaron numerosos destacamentos de caballería, pero todas las búsquedas resultaron infructuosas. Temiendo que la amenaza se conviertiese en realidad, y presa del pánico, el gobernador reclamó los servicios de un famoso cazarrecompensas, Tom Tobin. Le ofrecieron grandes cantidades de dinero, así como tantos efectivos militares como necesitase. Tom declinó la oferta del ejército, y se fue él solo con otros tres hombres a buscar el campamento de Felipe y sus primos. Pasados unos meses, regresó con los cadáveres de Felipe Espinosa y sus primos, diciendo que al encontrarlos, y tras un breve tiroteo, habían logrado matarlos sin que éstos hiriesen a nadie.

Esta entrada fue publicada en Leyendas.

Un comentario el “Felipe Espinosa

  1. S.Belizón dice:

    Pobre Felipe 😦
    Empezaba a molarme la historia, las venganzas tienen ese pequeño punto en el que uno siente complicidad y empatía con el “malo”

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