Carl Panzram

Carl Panzram nació en Minnesota el 28 de Junio de 1891, y era hijo de unos emigrantes de la antigua Prusia (en 1945 fue repartida entre varios países). Creció en la granja familiar, y fue un chico normal hasta llegar a la pubertad. A partir de ahí giró hacia el alcoholismo y constantemente tenía roces con las autoridades.

Carl Panzram

Finalmente, a los 14 años se iría de casa. Fue una ladrón bastante porlífico, aunque poco hábil para escapar; hay constancia de sus numerosas entradas den la cárcel. En el año 1907 se alistó en el ejército, y entre los años 1908 y 1910 estuvo en los calabozos del cuartel por robo. Se sabe que en 1920 se enteró de quien había firmado la sentencia (William Howard Taft, por aquel entonces Secretario de Guerra de los Estados Unidos), y una vez que salió fue a su casa y se llevó un gran número de joyas, así como la cartera del propio William, a quien quitó a punta de pistola.
A Carl le gustaba definirse como “la cólera en persona”; también disfrutaba violando a los hombres que atracaba, aunque no por se homosexual, si no porque ése era su método para humillar. Protagonizó también numerosos actos de vandalismo, provocó incendios y, según su autobiografía, llegó a darle vueltas a un plan para hundir un barco de guerra británico que estaba anclado en el puerto de Nueva York con la idea de que estallase un conflicto bélico entre EEUU y Gran Bretaña.
Uno de los escasos “trabajos” que tuvo fue cuando unos empresarios le contrataron para romper la unión de los trabajadores en las huelgas. También intentó enrolarse como personal civil en un barco de transporte del ejército, pero fue expulsado el primer día por llegar totalmente ebrio.
El 15 de Junio de 1915 robó en una casa, aunque fue detenido poco después al intentar vender objetos de aquel robo. Lo condenaron a siete años de cárcel en el penal de Salem, a donde llegó el 24 de Junio. Por aquel entonces estaba dirigido por Harry Minto, un hombre duro que creía en los catigos y hasta en la tortura para “enderezar” a los reclusos. Carl dijo que no pasaría allí siete años, y retó a Harry y a los funcionarios a que lo evitaran. El 18 de septiembre de 1917 se fugó, aunque fue capturado poco después. El 12 de Mayo de 1918 consiguió acabar de cortar los barrotes de su celda y se volvió a fugar, esta vez eludiendo el cerco y consiguiendo colarse en un tren.
A partir de 1920, Carl se dedicaba a deambular por los puertos, dando conversación a marineros solitarios hasta emborracharlos, para luego dispararles y robarles sus pertenencias. Se deshacía de los cuerpos tirándolos al mar. No fue detenido ni siquiera considerado sospechoso porque cambiaba con frecuencia de ciudad, lo que le permitía escabullirse en unos años en los que las comunicaciones no eran muy rápidas. Se sabe que huyó una temporada a África, aun país no identificado, donde dijo haber violado a un niño de once o doce años. También dijo que había alquilado un bote con rtemos para hacer un viaje y que durante el trayecto, mató a los dos remeros con disparos y luego tiró sus cuerpos a los cocodrilos.
De vuelta a América, dos años más tarde, mató y violó a dos niños nada más llegar, y luego volvió a matar para robar. Cuando fue capturado en el año 1928 por uno de sus últimos robos, confesó haber matado a al menos cinco personas. Como se comprobaron las muertes de los dos niños, Carl fue condenado a 25 años de cárcel. Mientras se encontraba en prisión, consiguió acceso a material para escribir y comenzó sus memorias. Llegó a escribir lo siguiente:
“He asesinado a 21 seres humanos a lo largo de mi vida. He cometido miles de robos, atracos, robos, incendios provocados y también he cometido sodomía con más de 1.000 hombres. Lo cierto es que no me arrepiento lo más mínimo de nada de esto”
También le había dicho al director de la cárcel que iba a matar al primer interno que le molestase. El 20 de Junio de 1929 mató a Robert Warnke, el encargado de la lavandería, a quien golpeó hasta la muerte con una barra de hierro. Por este delito fue condenado a la horca. Carl ni siquiera quiso apelar, a pesar de que había grupos de defensa de los derechos humanos apoyándole.
El 5 de Septiembre de 1930 Carl Panzram fue ahorcado. Mientras estaba en el cadalso, el verdugo le preguntó si quería decir sus últimas palabras, a lo que Carl respondió:
“Sí, ¡apura, pedazo cabrón!. ¡Podría matar a diez personas mientras me haces esperar!”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s