El carnicero de Kansas City

Robert Berdella nació en el pueblo de Cuyahoga Falls (Estados Unidos) el 31 de Enero de 1939. No consta absolutamente nada que haga pensar en una infancia difícil, ni en una adolescencia traumática.
Se dice que tal vez le hubiese marcado un hecho, cuando vio una película llamada The Collector (El Coleccionista).

Robert Berdella

No se trataba de una película especialmente cruda o violenta, pero sin embargo Robert aludiría a ella como la fuente de sus inspiraciones sádicas. En España, esta película está considerada como “No recomendada para menores de 13 años”…).
En 1967 Berdella se matricula en el Art Institute de Kansas City. Nunca terminó dichos cursos pero si aprovechó el viaje para convertirse en un gran aficionado al alcohol, al LSD y a la marihuana, combinación que seguramente sí tuviese algo que ver en sus posteriores fechorías. No pasó mucho tiempo para que fuera arrestado por posesión y venta de estupefacientes, acusación por la que se declaró culpable, aunque le fue suspendida la condena de cinco años que le fue sentenciada. Más tarde, volvería a ser arrestado por posesión de marihuana y LSD, aunque tras permanecer arrestado unos días fue liberado por falta de pruebas.
A partir de 1968 entró como cocinero a un restaurante y se marchó definitivamente de la escuela de artes. No era malo (por cierto) para las artes culinarias pues durante mucho tiempo desarrollaría con buen éxito el trabajo de cocinero. Se dice que durante esa época fue violado por un compañero de trabajo. En Septiembre de 1969 se compraría la casa de Charlotte Street donde cometería los crímenes por los que sería mundialmente conocido.
De 1970 a 1980 su vida transcurrió con aparente normalidad. Como vecino era de conducta excepcional pues ayudó a conformar una patrulla vecinal contra el crimen. En el trabajo se convirtió en un cocinero de calidad, y trabajaba también para otros importantes restaurantes y clubes campestres.
En 1981 renunció a su trabajo como chef para dedicarse de lleno a su negocio personal. Un puesto de parafernalia gótica llamado Bob’s Bizarre Bazaar ubicado en un mercado local. Ahí comerciaba antigüedades y objetos raros. Sus tarjetas de presentación decían que tenía veneno en el cerebro y su extraño comportamiento era considerado como una treta publicitaria.
En 1972, inicia una relación sentimental con un veterano de la guerra de Vietnam, pero la relación no dura mucho tiempo y Berdella comienza a salir con prostitutos a quienes incluso lleva a vivir a su casa a cambio de compartir las labores de limpieza y manutención. Intenta encaminar a varios de ellos hacia el bien. Es un misterio saber por que Berdella súbitamente comenzó a torturar y asesinar hombres de la manera en que lo hizo. En general, es común a todos los asesinos que surja un desencadenante de violencia y locura, pero en este caso, si lo hubo, es un hecho jamás se supo.
La primer víctima de Berdella fue Jerry Howell, un viejo conocido y amante suyo a quien decidió castigarlo porque le había prestado dinero para pagar un abogado y ahora se negaba a devolvérselo. El 4 de Julio de 1984 lo fue a buscar, y ya en su casa le suministró varios calmantes sin que Howell se diera cuenta. Una vez desmayado procedió a sodomizarlo sin parar y hasta empleó un pepino para continuar el ataque. Luego lo dejó bien atado y se fue a su trabajo. Al día siguiente continuó la tanda de torturas y humillaciones, además de inyectarle sustancias químicas con tal de mantenerlo sedado. Antes de la medianoche, Berdella se convertía en asesino dado que Howell falleció a causa de la tortura. Aquello cogió por sorpresa a Berdella quien declaró que probablemente Howell se había ahogado con su vómito, proceso acelerado por las fuertes dosis de drogas a que lo había sometido. Luego lo colgó por los pies del techo para extraerle la sangre, aprovechando que la postura del cadáver le resultaba sexualmente excitante. Finalizado el desangrado lo cortó en pedazos con sus cuchillos de cocinero y empleó una sierra eléctrica para las partes difíciles. Guardó los restos en plásticos y papeles y los puso en la esquina de su casa para que el camión de limpia se los llevara. Así de sencillo había resultado para Bob Berdella cumplir sus torcidas fantasías.
Después de varios días Berdella se sentó a meditar sobre lo que había ocurrido y comenzó a escribir un diario abundante en detalles de las torturas y las reacciones de Howell. El documento estaba respaldado con numerosas fotografías polaroid.
El siguiente en caer fue Robert Sheldon, viejo amante de Berdella que había estado en su casa muchas veces ya, pero el 10 de Abril de 1985 entraría por vez final para salir en trozos. Sheldon recibió el mismo tratamiento cruel que Howell aunque esta vez añadió mas torturas a su repertorio, por ejemplo esta vez inyectó liquido para cegarlo y que así fuera un esclavo sexual mas apto a sus fantasías. También le machacó las manos a golpes hasta dejárselas inutilizadas. Pasaron cuatro días de este infierno para Sheldon hasta que un inesperado visitante interrumpió a Berdella. Para que no lo fuera a delatar con algún ruido o movimiento fuerte, Berdella envolvió su cabeza en una bolsa de plástico y murió asfixiado. Actuó de la misma manera para deshacerse del cadáver, exceptuando que decidió conservar la cabeza, que enterró en su patio.
Luego tocó turno a Mark Wallace, otro conocido de Berdella a quien aparte del ritual de las anteriores ocasiones, también sufrió una serie de descargas eléctricas que terminaron bastante pronto con su sufrimiento. En el mes de Septiembre James Ferris le pidió a Berdella si podía darle alojamiento en su casa. Ignorante de las sádicas manías de su huésped, Ferris pronto se vio en la antesala del infierno… para su buena suerte murió rápido debido a que Berdella lo drogó de manera equivocada.
Otro viejo conocido de Berdella, Todd Stoops cayó prisionero en la casa del terror. Stoops ya había vivido algunos encuentros anteriores y de hecho había dicho a la policía que algunos hombres cuya desaparición había sido denunciada habían estado con el dueño del Bob’s Bizarre Bazaar y a pesar de sus sospechas no tuvo problema para entrar de nuevo en su casa. Un error que pagaría con la vida. Todd era un hombre atlético y fuerte mientras que Berdella era rechoncho y poco atlético. Tal vez razonó que si llegara a darse una discusión, él saldría ganando. Sin embargo una vez sometido le fue aplicada la peor tanda de sodomía. Berdella le introdujo por el recto su puño completo tras lo cual comenzó a sangrar profusamente. También le inyectó Drano por los ojos y las cuerdas vocales. Después de semanas con fiebre y severos tratos, la agonía terminó los primeros días de Julio de 1986.
El último en perecer a manos de Berdella fue el joven Larry Pearson a quien había conocido la primavera de 1987 y a quien introdujo en su domicilio a mediados de Junio. Inicialmente Pearson se comportó mucho más sumisamente que el resto de las víctimas así que no hubo necesidad de aplicar tanta “disciplina” en el. Pero después de seis semanas de esclavitud sexual Pearson decidió que aquello era suficiente y decidió rebelarse. Tal acto pronto fue contestado con una severa paliza que le causó la muerte. Berdella conservó la cabeza de Pearson en el congelador. Luego sin razón aparente desenterró la cabeza de Sheldon y puso la de Pearson en el mismo sitio. Cuando fue registrado el domicilio la policía encontró el cráneo en un baño.
Pero la última víctima fue un sujeto de nombre Chris Bryson a quien resulta que Berdella subió a su coche tras invitarlo a una fiesta. Cuando escapó de su cautiverio Bryson no quiso que la policía lo tomara como un homosexual ni insinuar que Berdella lo había recogido de una conocida zona de prostitución masculina. Una vez dentro del vehículo, comenzaron a beber cervezas y cuando llegaron al lugar de la fiesta, Bryson vio que era una casa de barrio común y corriente y que incluso el número de la misma era perfectamente visible. Cuando entraron al sitio, vio que el lugar era un completo desastre con basura y desechos apilados en cualquier esquina. El olor era muy fuerte. Entonces Berdella le dijo que antes había sido estudiante de arte y quería enseñarle su colección de objetos que tenía en el piso de arriba. Cuando llegaron al final de las escaleras recibió un fuerte golpe en la cabeza y cayó al suelo. De inmediato quiso reaccionar y defenderse pero Berdella había sido más rápido y ya le estaba inyectando alguna sustancia. Por más que quiso repeler el ataque, pronto quedo paralizado y se desmayó. Al recobrar la conciencia se encontró completamente desnudo y atado a la cama, con los brazos y las piernas firmemente sujetos a los postes del dosel. No sabía ni cuanto tiempo había transcurrido ni se daba cuenta que Berdella le colocaba un collar de perro en el cuello pues volvió a desmayarse.
Entonces Bob comenzó a jugar con su nuevo esclavo sexual mientras este estaba inconciente, tocándolo y abusando de él. Cada acto llevado a cabo era detalladamente descrito en el diario de Berdella. Habían pasado muchas horas hasta que Bryson recobró la conciencia de nuevo y vio que la luz del sol aparecía por las ventanas. Entonces comenzó a razonar en lo que su esposa estaría pensando ante su ausencia. Se dio cuenta que tenía un trozo de trapo en la boca a manera de mordaza y al querer moverse comprendió que no podría liberarse por si mismo. Pero el bullicio que produjeron sus esfuerzos hizo que Berdella entrara en el cuarto. Bryson creyó que recibiría alguna explicación o que le sería informado que era parte de un juego o algo y trató de hablar, pero cuando Berdella le quitó la almohada que tapaba su rostro se dio cuenta que estaba bajo la pesada influencia de alguna droga por la visión tan borrosa que experimentó. Quiso emitir una súplica a Berdella pero este reaccionó violentamente pues comenzó a darlegolpes en los ojos y con un bastoncillo le untó una sustancia que ardía terriblemente. No había nada que pudiera hacer mientras estaba a merced de su captor, lo único que le quedaba era sufrir todas y cada una de las torturas mientras imaginaba la manera de escapar.
Luego Berdella se le sentó encima y comenzó a aporrearle las manos con una barra metálica. Acto seguido comenzó a hacer algo a la altura de las ingles de Bryson, en un primer instante este no pudo determinar que sucedía pero grande fue su horror al descubrir que le estaban colocando pinzas de corriente en el escroto y el muslo. Súbitamente sintió una fuerte descarga eléctrica que corría desde su torso bajo hasta el muslo; el intenso dolor de sus manos ya doloridas se multiplicaba con la contorsión de su cuerpo al paso de la corriente. Con la mordaza solo alcanzó a emitir un apagado gruñido de agonía. Al reaccionar vio un resplandor y escuchó un chirrido, entonces se dio cuenta que Berdella le sacaba fotografías con una cámara Polaroid.
Bryson entendió que había caído en manos de alguien de quien solo había escuchado en extraños relatos de terror, un sádico sexual que con toda seguridad jamás lo iba a dejar libre. No sabía que pensar y solo acertaba a preguntarse como es que había caído tan fácilmente en semejante asunto. Una vez que Berdella le aplicó un par de descargas más, pareció calmarse. Entonces le informó a Bryson de las reglas que debía obedecer para tener la fiesta en paz… Sobre todo, no debía resistirse ni tratar de gritar o hacer ruidos pues los castigos podrían continuar y ponerse peores aún.
La siguiente vez que reaccionó, Berdella llegó y le anunció que ahora era un juguete sexual y que no podría ir a ninguna parte. Los castigos habían sido para enseñarle cual era su nueva situación, y habría más en caso de ser necesarios. De lo contrario, iba a terminar en la basura igual que los “otros”. Y para convencerlo de esto último, le mostró fotografías de hombres en diversas poses y en las que algunos parecían muertos o al menos dormidos, pero no se podía saber. Todas las instrucciones giraban en torno a ser completamente sumiso y obediente en su nuevo rol de esclavo sexual.
Durante cuatro días Bryson fue objeto de humillantes abusos y violaciones por parte de Berdella, pero llegó el momento en que este cometió un error. Como premio a su comportamiento, le ato las manos al frente, en vez de atarlas a los postes de la cama. Cuando Berdella abandonó la casa se dedicó liberarse. Una vez que consiguió soltarse, saltó por la ventana de la habitación. Fue entonces que un vecino pudo ver a un hombre saltar del segundo piso de la casa de Berdella llevando como única vestimenta un collar de perro y una correa. Este vecino al ayudar al hombre desnudo fue quien realizó la primera llamada a la policía.
Cuando los policías llegaronal lugar de los hechos, sabían que debían actuar con cautela pues imaginaban que se enfrentaban a una pelea entre amantes. Situación que no era extraña en los barrios de la ciudad y para la cual ya habían desarrollado un protocolo de acción. Auxiliaron a Bryson y le cubrieron con una manta. Cuando éste pudo reunir las fuerzas necesarias comenzó a relatar su terrible historia. Aquello era más de lo que esperaban escuchar los oficiales así que el siguiente paso era escuchar a la otra parte y para tal objetivo esperaron a que el dueño del lugar llegara para interrogarlo. Por muy grave o fantástica que resultara la queja de un sujeto como Bryson debían corroborar cada dato y acusación.
Cuando Berdella llegó a su casa, fue abordado por los oficiales que habían quedado a cargo en el lugar y le informaron que estaba arrestado como sospechoso de asalto sexual contra un hombre llamado Chris y le pidieron que firmara una hoja donde concediera permiso a los oficiales de entrar a su domicilio. Berdella simuló incredulidad y se negó a que su casa fuera registrada por la policía. Llegando a la comisaría, pidió un abogado. En ese momento la policía aún consideraba que el asunto podía ser no mas que una discusión entre dos hombres de los cuales uno involucraba a las autoridades para presionar al otro. Pero por si las dudas, los oficiales decidieron seguir paso a paso con los procedimientos hasta llegar al final del asunto. Mas que nada, la policía no desechó la idea de que si Bryson había sido realmente torturado durante días y amenazado de muerte , tal vez hubiera otras víctimas involucradas.
Dentro de la casa de Berdella tuvieron que ser atados tres perros Chow-Chow antes que los detectives pudieran comenzar a trabajar. La casa era tal cual la había descrito Bryson, un desorden total lleno de basura por doquier. En la planta baja nada fuera de lo normal fue hallado, pero guiados por el relato de la víctima subieron las escaleras. Justo como esperaban, había un habitación cerrada. En el suelo había trozos de cuerda chamuscados, pues así había escapado Bryson, quemando sus ataduras. En una inspección más cercana vieron que los postes de la cama tenían los bordes muy gastados como si hubieran sido empleados con las cuerdas muchas veces, tal vez para atar a más gente que a Bryson. Junto a la cama descubrieron un dispositivo eléctrico del que salían algunos cables que subían por el colchón. En una mesita cercana encontraron varias jeringillas listas para ser usadas. También algunos frascos de gotas para los ojos y otros líquidos aparte de algunas revistas pornográficas tiradas en el suelo. En otro cuarto vieron fotografías de Bryson donde aparecía atado y con cara de sufrimiento. Sin embargo en el cuarto que parecía ser el dormitorio de Berdella la policía encontró un par de cráneos y unos dientes, lo cual los instó a buscar con más profundidad. Entonces aparecieron unos cintas de audio con descripciones de las torturas y fotos polaroid donde aparecen otros hombres en similares poses que Bryson; incluso, algunos parecen ya cadáveres.
El posterior análisis del diario de Berdella reveló la mentalidad de un sujeto en constante necesidad de tomar el control de sus víctimas. Estaban anotados con todo detalle cada acto cometido y la subsiguiente reacción. Nuevas ordenes de registro fueron emitidas tras los últimos hallazgos. Una flota de forenses ocupó el lugar en busca de huellas dactilares y para recoger toda clase de objetos que tenían lo que parecía ser sangre. Todas las fotos y demás pruebas fueron catalogadas minuciosamente. Cuanto más escarbaban el lugar, más cosas salían a la luz que incriminaban a Berdella. De suponerse una simple riña entre amantes varones, ahora parecía la policía lidiar con un caso grande. En otro baño de la casa se halló guardada una columna vertebral humana, así como libros y extrañas máscaras que sugerían la práctica de algún rito satánico. Comenzaron entonces a preguntar a los vecinos, pero nada. Nadie aportó ningún dato revelador, pues todos consideraban a Bob como un vecino amable y hasta ejemplar. No faltaba algún chisme que circulara en torno suyo pero nada concluyente. A final de cuentas resultó que Berdella si había sido investigado años atrás por la desaparición de Howell y Ferris, recordemos que Stoops había sido el soplón anteriormente. Aunque los oficiales tuvieron bajo vigilancia a Berdella, el caso se vino abajo por falta de evidencias. Eventualmente Stoops también desaparecería a pesar de las advertencias de que no se metiera más con Berdella, quien por cierto era bien conocido en los círculos homosexuales y era considerado bastante “peligroso…” aunque nadie dijo realmente el porque.
Cuando excavaron en el jardín, apareció un cráneo todavía con vértebras y trozos de piel y cuero cabelludo. Inicialmente se pensó que el lugar podría estar infestado de cuerpos como la casa de John Wayne Gacy, pero a pesar de hacer numerosas excavaciones más, no se encontró nada.
En un cuarto de la casa, con Luminol se detectó la presencia de sangre en grandes cantidades por el suelo. Cuando se aplico el mismo tratamiento a cubetas y recipientes hallados en el lugar dieron iguales resultados. Por pruebas no paraban los forenses, pero el problema principal es que se carecía de cadáveres.
Se llegó a la conclusión de que alrededor de 20 hombres figuraban en las fotos encontradas.
En un rápido movimiento Berdella se declaró culpable de la muerte de Pearson. Usualmente hubiera sido al contrario, pero el argumento detrás del audaz giro de su defensa fue evitar la pena capital si se encontraban pruebas de varios crímenes en su contra. Así por un sólo asesinato y estableciendo ciertos atenuantes podían bajar de grado la sentencia del juez. Después de la identificación positiva de los restos de Sheldon el fiscal buscaba la pena de muerte, y esta vez la defensa ofreció un trato. Berdella realizaría una completa confesión de todos sus crímenes a cambio de cadena perpetua. El trato fue aceptado. La necesidad de conocerlo todo con detalle pesó más que freír en la silla eléctrica a Berdella. Comenzando el 13 de Diciembre y bajo juramento la declaración fue registrada y duró cerca de tres días, al final el documento llenaba más de 700 páginas. Después de un corto juicio Berdella comenzó a purgar su condena. La prensa aún perpleja por la increíble historia que acababa de surgir no soltaba al homicida acusándolo una y otra vez de ser satánico y asesino. En respuesta Berdella declaró que era una persona normal y buena, muy a pesar de sus anteriores actos y para demostrarlo constituyó un fondo para las familias de sus víctimas con una suma inicial de 50,000 dólares.
Luego de permanecer solo cuatro años en prisión Berdella falleció el 8 de Octubre de 1992 de “causas naturales” aunque algunos sugieren que fue envenenado en prisión. Una de sus últimas quejas fue que los guardias no le suministraban sus medicamentos para el corazón.

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