Joseph Vacher

Joseph Vacher nació el 16 de noviembre de 1869 en Beaufort, hijo de una familia rural muy humilde y analfabeta. Haciendo verdaderos esfuerzos, enviaron a su retoño a un internado católico, institución muy conocida en la época por la rigidez de su disciplina. Desgraciadamente, casi todas las escuelas de este tipo eran iguales en aquellos tiempos, con lo que no se sabe a ciencia cierta a cuál fue. Terminados sus estudios (fracasando, al parecer) volvió a su casa.

Joseph Vacher

En el año 1883 se enamora de una joven llamada Louise, pero ella no se sentía atraída por él. El insistía una y otra vez, pero, ante la continua negativa de ella, le disparó cuatro tiros. Resultó gravemente herida, aunque para afortunadamente para ella, consiguió sobrevivir. A continuación Vacher se pegaría dos tiros en la cabeza en un desesperado intento de suicidio. Intento que a la postre resultó fallido, quedándole como consecuencia unas grandes cicatrices en el rostro y una parálisis facial en el lado derecho. Se sabe que, después de este incidente, estuvo internado en una institución mental situada en Dole. Sin embargo, y al cabo de un año, los médicos afirmaron que estaba curado totalmente y le permitieron abandonar la institución. Estudios recientes afirman que entre 1884 y 1890, posiblemente asesinase a cinco personas, tres cuando todavía era un adolescente, poco antes de dispararse a sí mismo. Una vez liberado, se pasó tres largos años asesinando y mutilando a once personas, víctimas que eran principalmente pastores. Normalmente las apuñalaba en repetidas ocasiones, bebía su sangre, las mordía y practicaba violaciones en vida y también después de muertas. Durante aquella época era un vagabundo errante que deambulaba de pueblo en pueblo, desde Normandía a Provenza. Sobrevivía mendigando o trabajando de jornalero en las diferentes granjas que encontraba a su paso, lugares preferentemente apartados que además le permitían seguir con sus “actividades” a la vez que le daban la oportunidad de escapar impúnemente. En el año 1897 intentó violar a una mujer en el campo. La joven luchó desesperadamente y sus gritos consiguieron alertar a su marido e hijo, quienes la rescataron, y redugeron a Vacher mientras llegaba la policía. Una vez arrestado alegó haber sido víctima del mordisco de un perro rabioso cuando todavía era un niño, y pretendía ganar credibilidad con las cicatrices que tenía en la cara. A pesar de la época, las autoridades ya sabían que se trataba de secuelas de disparos que él mismo se había infligido unos años antes. Pero poco después cambió su testimonio afirmando ser un enviado de Dios, como Juana de Arco, para conseguir que la gente pensase y comprendiese las verdaderas virtudes de la fe. Fue juzgado en Ain por éste último hecho en el año 1898. Sin embargo, durante el proceso fue reconocido por gente, y acabaron llegando a la conclusión de que aquel hombre no sólo era un violador, si no que también era un asesino múltiple. Finalmente, fue condenado a morir en la guillotina. Su ajusticiamiento tuvo lugar el 31 de diciembre de 1898 en Bourg en Bresse. Tenía tan sólo 29 años cuando los verdugos lo arrastraron bajo la cuchilla.

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