Henry Lee Lucas

El 23 de Agosto de 1936 nacía en el seno de una familia mísera Henry Lee Lucas. Los Lucas tuvieron un montón de hijos de los cuales él y su medio hermano (uno de tantos) fueron criados por un par de alcohólicos (su padre y el chulo de su madre) que fabricaban whisky adulterado, y para añadir algo más de dinero la madre se prostituía. Realmente, Viola era la única fuente de ingresos en la casa después de que su marido

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Henry Lee Lucaw

perdiera las piernas. Los otros hijos que tuvieron fueron dándolos en adopción, endosándolos a familiares o abandonándolos en orfanatos. Su casa de Blacksburg, Virginia, era una comunidad rural de las montañas de los indios Apalaches, y seguramente a aquello no se le podía llamar casa con las cuatro letras por lo misérrima que era.
Siendo crio vio a su madre prostituirse, de hecho ella misma les obligaba a ver a él, a su medio hermano y a su marido, cómo atendía a sus clientes pues lo hacía en casa. Pero quizás le hiciera más daño ver cómo su madre golpeaba también a su padre, Anderson Lucas, un alcohólico al que le faltaban las piernas porque se durmió en plena borrachera en las vías de un tren, o peor aún, soportar que su madre le vistiera como si fuera una niña.
Por supuesto se crió desnutrido, sin atención, sin educación ni valores. Durante un accidente en la escuela tuvo un percance, se lastimó el ojo y como su madre no le llevó al médico, lo perdió. Le pusieron un ojo de vidrio y se le quedó un párpado algo caído. Pero no fue la única burrada que cometió su madre con él; además de que solía morderle con frecuencia, en cierta ocasión le propinó tal paliza que lo dejó semiinconsciente durante tres días, hasta que el proxeneta de su madre, el Tío Bernie, al que había metido en casa, lo llevó al médico por su cuenta. De ese episodio a Henry Lee le quedaron secuelas, tuvo mareos, dolores de cabeza y varios años de confusión mental.
Respecto a la educación, Henry Lee apenas si fue a la escuela. Los únicos valores y educación que recibió fueron las palizas y la mala vida de su madre, el comer en el suelo o el jugar con navajas sin que nadie le dijera nada. Parece raro decirlo pero puede que fuera una bendición en parte que saliera del colegio porque la madre le obligaba a ir a al escuela vestido de niña, descalzo, y según ratifica una de sus hermanas incluso le hacía bucles en el pelo. Una maestra que se apiadó de él le regaló un par de zapatos, y Viola se enfadó con él por aceptar el regalo. No tenía caridad ni alma. Cuando los maestros decidieron intervenir en favor del niño, Viola Lucas les dejó bien claro que ella era quien cuidaba a su hijo y que lo haría como le diera la gana, que era su vida y que no interfirieran.
Antes de los 10 años Henry Lee ya estaba prácticamente alcoholizado de beber el whisky adulterado que fabricaba el padre, whisky que aunque era para vender, terminaba casi siempre en el estómago de Anderson, y que él mismo alentaba a su hijo para que lo consumieran juntos.
En 1950 los padres tuvieron una discusión que terminó con la marcha del padre. Para cuando encontraron al hombre, conocido como Lucas Sin Piernas (“No Legs Lucas”), estaba muerto y congelado en el bosque.
Sus primeras experiencias sexuales las mantuvo con animales a los que violaba para luego asesinarlos. Nadie lo esperaría de un niño con esa cara de buen chiquillo… pero cuando falleció su padre, el novio y proxeneta de su madre, el tío Bernie, le inició en la zoofilia y le enseñó a torturar animales. Como esa era parte de su educación, el pequeño Henry Lee se dedicó a fornicar con ovejas y perros para luego degollarlos y a continuación, una vez muertos, volverlos a penetrar. Según la biografía de Biography Channel, Henry también mantuvo relaciones sexuales con su hermano.
Finalmente Henry Lee no quiso quedarse a vivir con su madre y se marchó pero como era joven y no sabía hacer nada se dedicó a robar, lo que le llevó a reformatorios.
Henry Lee contó que había matado a su primera víctima con 15 años, en marzo de 1951, a una chica de 17 que le rechazó sexualmente, y que luego tiró su cuerpo a un vertedero. Lo cierto es que no se encontró el cuerpo de esta chica pero había habido una desaparición por esas fechas y podría tratarse de la joven Laura Burnley. Además, Henry Lee acabó retractándose de su confesión.
En 1954 con una sentencia de 6 años de cárcel por varios robos alrededor de Richmond, Virginia, Henry Lee fue encarcelado pero se escapó del penal de Richmond para ir a casa de Opal, su medio-hermana que vivía en Tecumseh, pero lo capturaron y lo volvieron a encerrar.
En la cárcel tuvo sus primeras experiencias sexuales con hombres y cuando salió de allí, el 2 de septiembre de 1959, volvió a casa de Opal. Allí conoce a Stella y antes de Navidad le propone matrimonio, pero su madre se enteró y se negó a que se casara. Estaba acostumbrada a que su hijo hiciera sólo lo que ella quería, y no iba a permitir que nada cambiara.
La madre le llamaba por teléfono e insistía en que Henry Lee volviera a casa pero él se negaba una y otra vez, y finalmente ella decidió ir a buscarle. Tras una violenta discusión Stella rompe el compromiso, algo que perturbó aún más a Henry Lee.
El 11 de enero de 1960, madre e hijo tuvieron una pelea porque ella quería llevárselo a su casa y él se negaba a volver. Ella con una escoba y 74 años a sus espaldas, y él con un cuchillo y 23 años. Los dos estaban ebrios de alcohol y el cuchillo terminó en la garganta de Viola Lucas. Lucas se largó de la casa de Opal y cinco días después fue capturado por la policía en Ohio. Se cree que violó a su propia madre una vez le clavó el cuchillo en la garganta. Además, la madre no murió inmediatamente, pero falleció días después de un problema de corazón a causa de efectos secundarios provocados por la puñalada. Henry Lee, por su parte, comenzó alegando que fue en defensa propia, y luego admitó haberlo hecho deliberadamente, hasta se inculpó de haberla violado, pero luego se retractó.
Probablemente Henry Lee Lucas se estaba vengando a su manera.
Durante el juicio y por parte de la defensa se trató de demostrar que aquello había sido un accidente, algo que alegó Henry Lee, y utilizaron su infancia para conmover al personal. Se narró lo dura que había sido toda su infancia, Henry Lee incluso llegó a mostrar su cabeza para enseñar las cicatrices que tenía de las palizas de su madre e incluso algunos de sus hermanos testificaron en su favor. Pero lo cierto es que no convenció aquella historia probablemente por la pasividad del propio acusado en todo momento.
Por supuesto le detuvieron y le sentenciaron (en el juicio se llegó a pedir de 10 a 40 años de prisión) a cinco años de reclusión en la penitenciaría de Jackson, en Michigan, acusado de asesinato en segundo grado. Allí se le diagnosticó como suicida después de un par de intentos de suicidio, y psicópata sádico. Esto hizo que lo trasladaran a un centro psiquiátrico donde pasó 10 años encerrado y sometido a electroshocks que le dejarían peor de lo que estaba.
En 1970 y sin estar curado abandonó la cárcel y se marchó a vivir a casa de su hermana y su cuñado. Estos le creían curado. Henry Lee trató de no llamar demasiado la atención pero se cargó al perro de la familia. Y para no querer llamar la atención no pareció poner mucho de su parte porque volvieron a encerrarle en 1971 por intento de secuestro de dos chicas adolescentes. Salió de este nuevo encierro en agosto de 1975, con 39 años de edad.
En Diciembre de 1975 se casó con una amiga de su hermana que tenía dos hijas. Ella, Betty Crawford, trabajaba y él solía quedarse en casa con las niñas, Cindy (8 años) y Kathy (9). Henry Lee violaba a la pequeña y obligaba a mirar a la mayor. En 1977 terminó el matrimonio cuando fue acusado de violar a la hija pequeña de Betty.
Después del divorcio se largó a recorrer el país.
Según los Rangers de Texas se pasó ocho años en la carretera, a veces en coche, generalmente en autostop, a veces acompañado de mendigos, y trabajando de vez en cuando en cualquier cosa que le aparecía.
En 1978 conoció a su alma gemela, un travestido homosexual llamado Ottis Toole, con el que se fue a vivir y a recorrer mundo.
Durante un tiempo se refugió en la religión y el 9 de mayo de 1983 un reverendo le denunció por posesión de armas.
Años después Toole se enamoró de Henry Lee Lucas sin saber que ambos tenían la misma perversión necrófila (entre otras muchas cosas en las que también coincidieron). Se fueron a vivir a la casa de Otis, con su madre y una sobrina a la que llamaban Becky que padecía cierto retraso mental, algo similar al caso del propio Ottis. La casa la perdieron tras la muerte de la madre de éste.
A Ottis le faltaba la inteligencia que tenía (aunque tampoco demasiada) Henry Lee, y a éste le faltaba la fuerza bruta de Otis.
Ambos descuidaban su higiene pero como vivían en su coche no necesitaban nada más, sin embargo, a pesar de su mal olor, lograban acercarse a las personas por su “simpatía”. Juntos se dedicaron a asesinar y descuartizar algunas personas por la autopista I-35 repartiendo luego los trozos por todo el país, lo que hizo que la policía tuviera problemas para encontrar pistas.
Henry Lee Lucas violaba y asesinaba preferentemente mujeres con cuchillo, una vez muertas volvía a violarlas y entonces obtenía el placer sexual al que aspiraba, y Ottis, al ser homosexual, se dedicaba a los hombres, los violaba y les disparaba.
Ottis no abandonó su piromanía y juntos quemaron vivo a un anciano en su casa. Era una forma de ser “compañeros”. Cuando terminó aquel espectáculo durante el cual el anciano gritaba pidiendo auxilio y se quemaba vivo, Ottis se masturbó.
En 1978, cuando Ottis se marchaba a trabajar y Henry se quedaba solo, éste actuaba por su cuenta y se buscaba mujeres. En una ocasión conoció a una chica con la que flirteó, y ésta, creyendo que sería un tipo normal, le invitó a subir a su casa. Con la invitación había sexo incluído, pero tener relaciones sexuales con una mujer no era lo que excitaba a Henry, así que al comprobar que no podía eyacular decidió acuchillarla, violarla y al final clavarle una navaja por el ano.
Pocos años más tarde, la sobrina quinceañera de Ottis, que mental y físicamente parecía tener diez años, llamada en realidad Frieda ‘Becky’ Powell, se unió a la pareja en sus andanzas. Todo ocurrió porque era una niña necesitada de afecto y tuvo en Henry Lee Lucas al hombre a quien atender y mimar, y éste a su vez se sintió importante a su lado. Para ella era como un juego y una complicidad necesitada: Llamaba a las puertas de las casas y cuando se abrían las puertas entraban de golpe. Se hizo novia de Henry y los problemas con Ottis comenzaron, porque Henry, que quería comportarse como una persona normal, dejó de asesinar para dedicarse a su novia. Al principio Toole y Lucas convinieron en vivir de pequeños robos a tiendas y bancos, pero al final Henry y Becky se fueron por su cuenta.
En 1982 la pareja durante un tiempo consiguió un trabajo: cuidar a una anciana de 82 años, Kate Rich. La anciana cogió cariño a Becky, pero ella y Henry no tenían el mismo interés en ella. Se presentaron como parientes, pero cuando la anciana descubrió que eran amantes todo cambió. Además, la familia de la anciana no veía con buenos ojos que viviera con un par de vagabundos, así que prácticamente les echaron.
Henry y Becky volvieron la carretera. Tras vivir en otro pueblo, en una comuna religiosa llamada Casa de la Oración (House of Prayer) en Stoneburg, Texas, donde Henry Lee consiguió trabajo reparando techos (dicha comuna pertenecía a Ruben Moore, sacerdote a media jornada y constructor de techos), la joven pidió a Henry que le llevara a ver a su familia a Florida. Esto no gustó a Henry, de hecho incluía visitar a la anciana Kate Rich, pero aún así aceptó.
El 23 de agosto de 1982 abandonaron la comuna, pero Henry Lee volvió al día siguiente argumentando que Becky se había ido en un camión sin él. Hubo incluso un testigo que corroboró la historia, el propio Ruben Moore les había llevado hasta la parada del autobús y les vio marchar juntos, no obstante el propio Henry Lee mucho más tarde acabó confesando la verdad:
Lo cierto es que hicieron auto-stop, llegaron a Denton (aún en el estado de Texas) y surgió una discusión más porque Henry trataba de persuadirla con la idea de que volvieran a la comuna y se olvidara de Florida. Temía que allí ella le abandonara, y además la policía le buscaba por el robo de un camión. Compró cerveza, comenzó a beber, siguió la pelea, en un momento dado Henry Lee se acordó de su madre… su novia le recordaba a su madre con sus quejas, y cuando ella le dio una bofetada, la historia terminó con la jovencita asesinada con el famoso cuchillo de Henry, directo al corazón. Según diría quedó estupefacto, ella había muerto al instante. Una vez muerta le hizo el amor. Después la desmembró y distribuyó sus partes rellenando almohadas que luego enterraría por el lugar.
Este sucio psicópata diría más adelante que aquel fue el mejor acto sexual con su chica.
No era muy listo, porque un mes después, con el coche de Ruben Moore, volvió a visitar a la anciana debido a que esta preguntaba por Becky, y le extrañó que Henry Lee viniera solo. Según una versión él dijo que habían quedado en encontrarse allí, pero lo cierto es que la apuñaló, la cargó, la tiró en un vertedero y poco después volvió a por su cuerpo para descuartizarlo y quemarlo en la estufa de la cocina de la comuna donde había estado viviendo.
Según otra versión (este es el problema de las versiones, que no se sabes cuál es cierta) Henry Lee fue directamente a casa de la anciana para contarle que Becky le había abandonado y le pedía ayuda para que la encontraran juntos. Por el camino, ya en un lugar solitario y con varias cervezas en el estómago, apuñaló a la anciana, salió del coche, abrió la puerta del copiloto y el cuerpo de Kate Rich cayó literalmente. Aquello le excitó así que violó el cadáver, y luego de desmembrala la metió en una alcantarilla cercana para esconderla bien de los ojos curiosos.
En cualquier caso ambas versiones coinciden con que volvió a por el cuerpo y lo quemó en el horno de la cocina de la comuna.
Al final fue detenido como sospechoso, le hicieron la prueba del polígrafo e incluso la pasó, pero no se libró por mucho tiempo.
Henry Lee volvió a la carretera matando indiscriminadamente, pero necesitaba dinero y llamó a Ruben Moore para decirle que volvía a la comuna. Éste puso sobreaviso a la policía pues ya sabía que en Florida había robado un camión y que tenía un arma, y para cuando Lucas llegó, ya le estaban esperando. El Sheriff Conway tenía idea de retenerlo hasta que confesara el crimen de Kate Rich pero Henry jamás lo admitía.
Tras varios días encarcelado sin tabaco ni café terminó confesando no sólo sus dos últimos crímenes sino tantos otros de los que ni siquiera era sospechoso. El 15 de junio de 1983, Henry Lee, a veces sin que le preguntaran, se dedicaba a contar a la policía todo lo que había hecho. Estaba deseando contarlo, tanto así que aun cuando creían viva a Becky, la prima de Ottis y ex novia suya, él confesó haberla matado. La policía no sospechaba que estuviera muerta, en la comuna nadie lo intuía, y la familia tampoco sabía nada.
Respecto a Kate Rich les llevó hasta el lugar del crimen donde se encontraron un par de objetos que parecían pertenecer a la anciana, y luego en el horno se encontraron carne chamuscada y huesos que parecían humanos. Por supuesto y como siempre en su curriculum criminal, tiempo más tarde negaría los hechos y diría que eran huesos de pollo.
El plan del Sheriff Conway de privarlo de dos de sus vicios (tabaco y café) había dado resultado. En aquellos interrogatorios, más de 200 casos se cerraron con su confesión.
Henry Lee parecía buscar redención. Tras descubrir a la policía dónde estaban los restos enterrados de Becky, escribió a Ottis -que ya estaban en Jacksonville encerrado- pidiéndole ayuda para que le ayudara a recordar todos los detalles de los crímenes que habían cometido juntos, siempre y cuando él quisiera.
Con cada confesión de Henry Lee, Ottis confirmaba, de modo que hasta confesó haber compartido algunos de los crímenes de su amante, así como otras cosas que no se saben si son verdad o producto de su ya estropeada imaginación, dado que Henry Lee terminaba por retractarse siempre.
Por ejemplo Henry Lee dijo incluso haber estado charlando de venenos con Jim Jones, el indeseable que provocó la matanza de Jonestown, en la Guayana, y haber pertenecido a una secta satánica.
En sus declaraciones, Ottis dijo haber pertenecido a una secta satánica para la que secuestraban niños que luego les servían para sus sacrificios rituales o incluso snuff movies. Además confesó haber ganado dinero vendiendo niños a México que utilizaban bien para venderlos a gente rica, bien para que los usaran en películas pornográficas.
Las comisarías policiales se pusieron a trabajar juntas y llegaron incluso a permitir una conversación telefónica entre Ottis y Henry Lee con el fin de que entre ambos rellenaran los huecos que faltaban en aquella retahíla de crímenes. La conversación, al parecer, fue de lo más desagradable porque la pareja de psicópatas, caníbales, sádicos y necrófilos se dedicaron a disfrutar de los detalles jactándose de cada acto horroroso que habían hecho.
Después de la llamada, poco más tarde, se hizo un careo entre ambos en Jacksonville, y allí Toole perdonó a Henry Lee por haber asesinado a su sobrina. Al margen de esto la policía sólo consiguió datos de un par de crímenes más de Ottis Toole que convirtieron la pena que tenía en pena capital por duplicado, acabando esta suma en cadena perpetua.
Lucas admitió ser el responsable de la muerte de “Orange Socks” (mujer que nadie ha reconocido nunca y que se le llamó así por llevar únicamente puesto unos calcetines naranjas cuando se la encontró) pero después de varias incongruencias y contradicciones en sus testimonios, se dedujo que él no podía haber sido su asesino, a pesar de haber descrito a la joven -que supuestamente conoció cuando hacía auto-stop y a la que violó además de asesinarla para volver a violar su cadáver- y haberse creado un retrato de su rostro.
El fiscal que se ocupó del caso de los davidianos en Waco (Texas) sospechaba que Henry Lee se atribuía más asesinatos de los que en realidad cometió a pesar de dar detalles de todos los crímenes, así que se empeñó en crear una agenda muy minuciosa donde apuntar absolutamente todos los detalles referentes a Lucas. Consiguió seguirle la pista desde 1975 hasta 1983 a través de testigos, facturas, multas… cualquier detalle que delatara su posición en un lugar, día y hora concreta. Y eso le llevó a descubrir que Henry Lee mentía. Una de las familias víctimas de un asesino, la familia Lemon, que perdió a su hija de 18 años en 1975, fue determinante para demostrarlo.
Henry Lee se autoinculpó del asesinato de la hija de la familia Lemon y según su testimonio, llegó a una casa blanca, entró por la puerta de atrás, subió hasta la habitación de la chica y la asesinó en la bañera. La familia Lemon contó su versión: su casa era blanca, pero en el momento en que su hija fue asesinada estaba pintada de verde. La puerta trasera por donde Henry Lee decía haber entrado siempre había estado cerrada. Además, su hija no murió en la bañera, sino en el jardín de la casa. Este hecho y otros detalles hicieron que Henry Lee no cumpliera condena por todos los asesinatos que él mismo se atribuía, si no sólo por aquellos que pudieron demostrarse.
Lo terrible del caso es que Henry Lee mentía a conciencia, no porque estuviera loco, confuso o divagase, si no porque, según sus palabras, se había divertido mucho aceptando todos aquellos crímenes. El fiscal había conseguido descubrir el engaño de Henry Lee, pero la gente quería que fuera el asesino que buscaban, hasta punto de que hasta sus propios compañeros crearon una trama injustificada en torno a él en la que le acusaron de homicidio, prevaricación y lo que se les ocurría con tal de apartarlo del caso. Querían un asesino confeso y cerrar los casi mil casos de desapariciones y asesinatos y el fiscal sobraba. Le tocó asistir a su propio juicio y defenderse ante sus compañeros, y debido a la gran cantidad de datos que había obtenido y a su buen hacer, consiguió esclarecer la verdad y una indemnización impresionante para aquellos años 80 por atentar contra su honor. El fiscal era un hombre íntegro y valiente, pero además inteligente e inocente de los cargos que le imputaban.
A Ottis le cayó cadena perpetua y murió finalmente en la cárcel en 1996 a causa de una cirrosis, y a Henry, pena de muerte. Esta fue rechazada finalmente en 1988 debido a que se atribuía incluso crímenes ya resueltos, y Henry siguió vivito y coleando en prisión con un cómputo de once asesinatos demostrados, de trescientos sesenta que se cree que cometió, y novecientos que dijo haber cometido él mismo en uno de los interrogatorios. Fue cuando se vio en el corredor de la muerte cuando vio que se le acababa la buena vida y comenzó a desdecirse de todos los crímenes. De los novecintos crímenes que había aceptado, acabó diciendo que sólo había matado a su madre porque la odiaba y que ese crimen ya lo había pagado en la cárcel y en una institución mental. Quería librarse de todos los cargos. A las puertas de la muerte, se acojonó, dijo que sólo quería ser popular porque se sentía querido y respetado, y finalmente fue acusado de aquello que pudo ser demostrado.
El 12 de marzo del 2001, a los 64 años de edad, Henry Lee Lucas fallecía en la cárcel donde había pasado tantos años viviendo. Un hogar-celda, gente con la que hablar, comida, sustento y un trabajo fijo haciendo uniformes… Se había convertido en un producto mediático, era famoso y le encantaba salir en televisión, la gente incluso le seguía como un ídolo, se sentía bien tratado en la cárcel y fuera, era querido… Precisamente todo aquello que le faltó en su infancia, pero nunca demostró un ápice de arrepentimiento a excepción de la muerte de su novia y del tiempo que vivió feliz en la comuna con ella. Tras un par de días en la enfermería, fallecía por causas naturales.

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