El hijo de Sam

Richard David Falco nació el 1 de junio de 1953, fue un hijo no deseado de Betty Broder, quien lo abandonó, y de un hombre de negocios ya casado. Posteriormente fue adoptado por Nat y Pearl Berkowitz quienes cambiaron su nombre por el de David Richard Berkowitz. Era un niño tímido y con baja autoestima que trataba de proyectar una apariencia autosuficiente, mintiendo y causando problemas.

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Richard Berkowitz

Su comportamiento alternaba momentos de extrema timidez, complejo de inferioridad y fuertes depresiones con arrebatos de ira y violencia desmesurada.
Su madre adoptiva murió en 1967 cuando el tenía catorce años, fue lo peor que le pudo pasar. Al no tener suerte con las mujeres, fue alimentando su odio contra ellas, además del recuerdo de su verdadera madre y lo que hizo con él confirmaba este odio.
La mente de Berkowitz no pudo asimilar tanta soledad y en su adolescencia comenzaron sus desdoblamientos (doble personalidad).
Queriendo mejorar su autoestima y al mismo tiempo vengarse de una sociedad en la que no terminaba de encajar, se compra un revólver. A los veintitrés años comienza una serie de crímenes. Sus asesinatos sembraron el terror en Nueva York entre 1976 y 1977, período en el que Berkowitz asesinó a seis personas y consiguió herir a otras siete.
El joven Berkowitz asesinaba sin razones, disparaba su revólver calibre 44 indistintamente a cualquier persona que se cruzaba en su camino, sin importarle raza, sexo o edad. A medida que pasaba el tiempo fue ganando una estremecedora seguridad en sí mismo que lo transformó en un personaje frío y sin escrúpulos, a la vez que negligente a la hora de llevar a cabo sus crímenes.
El 29 de julio de 1976, en el barrio de Bronx, Donna Lauria y su amiga Jody Valenti, estaba dialogando en el interior del coche de Jody, enfrente de la casa de Donna. Era cerca de la 01:00 de la madrugada cuando un hombre se acercó al coche y sin pronunciar palabra, disparó cinco veces, matando a las dos jovenes.
El 23 de octubre de 1976, Carl Denaro, estaba en una fiesta con su amiga Rosemary Keenan, cuando a las 2:30 de la madrugada, él se ofreció para llevarla a su casa. Aparcaron frente a la casa de Rosemary y comenzaron a hablar; de repente, un hombre se acercó al vehículo y disparó cinco veces, pero solamente hirió a Carl en la cabeza; Rosemary condujo buscando ayuda. Aunque Carl no murió quedó dañado para el resto de su vida.
Pasado un poco más de un mes de que ocurriera el último ataque, el 26 de noviembre de 1976, Donna Lamassi , y su amiga Joanne Lomino , regresaban del cine por la noche. Caminaban a casa de Joanne, cuando se dieron cuenta que un hombre las seguía, así que apuraron el paso. El hombre les preguntó “Sabéis en dónde está…”, pero antes de terminar la pregunta les disparó; las dos chicas resultaron heridas. Donna se recuperaría bien, pero Joanne quedó parapléjica. Las cosas permanecieron normales durante dos meses, hasta el 30 de enero de 1977, cuando Christine Freuna y su prometido John Diel, volvían de una galería en Queens a las 00:30. No se dieron cuenta que un hombre los estaba observando y se acercaba al coche. El hombre disparó dos veces, y los dos disparos dieron en la cabeza de Christine; su novio salió corriendo buscando ayuda, pero los vecinos ya habían llamado a la policía.
La investigacion del detective Joe Coffey descubrió que este asesinato coincidía con los de Donna Lauria, el ataque de Donna Lamassi y Joanne Lomino, ahora se daban cuenta que tenían frente a ellos a un psicópata con un revólver calibre 44. El gran problema era que no se podía encontrar relación entre las víctimas, cosa nomal teniendo en cuenta que no la había.
El 8 de marzo de 1977, una joven llamada Virginia Voskerichian, volvía hacoia casa después de clases, cuando un hombre se le acercó y sacó un revólver calibre 44 y le apuntó a la cara. Virginia se cubrió con sus libros, pero una sola bala bastó para matarla. Un hombre presenció todo, pero cuando el asesino pasó frente a él sólo le dijo “buenas noches”.
Como los investigadores temían, el 17 de abril de 1977 el asesino vuelve a atacar; Valentina Surani y su novio Alexander Esau se besaban en su coche. Eran alrededor de las 3:00 y un hombre se les acercó y les disparó 2 veces a cada uno. Los dos murieron, las pruebas decían que se trataba del mismo asesino, pero esta vez, el asesino había dejado una carta en la que se autonombraba “El Hijo de Sam” (Son of Sam). La carta estaba dirigida al capitán Joseph Borrelli, quien era uno de los principales integrantes de la operación Omega, que estaba tras el asesino del revólver calibre 44. No contento con ello, envía una carta al periódico New York Daily News que se encargaba de su caso, y en ella les agradece su atención y les promete que tendrán más de qué hablar.
El 31 de julio de 1977, una joven llamada Stacy Moskowitz y su novio Bobby Violante, regresaban de ver una película, y se detuvieron en el coche cerca de un parque. Bobby convenció a Stacy de que se bajaran a pasear, pero ella no parecía muy convencida, así que volvieron al coche. En ese momento un hombre se les acercó y les disparó; Bobby recibió dos disparos en la cara y Stacy uno en la cabeza. Horas después, Stacy murió. Bobby perdió el ojo izquierdo y sólo lograron salvarle el 20% de visiblidad en el derecho. Ese fue el último ataque de “Son of Sam” ya que un testigo logró identificarlo cuando huía del escenario del crimen.
El 10 de agosto de 1977 la policía tiene las pruebas suficientes para detener a David Berkowitz. A las 19:30 un hombre salió del edificio donde vivía Berkowitz, con una bolsa de papel en la mano. Se aproximó a un coche, y fue el momento de la detención. Le ordenaron detenerse. El oficial preguntó: “¿Ahora que te tengo; dime, a quién tengo?”, “tú sabes”, dijo el hombre sonriendo, “soy el hijo de Sam, David Berkowitz”.
Confiesa todos sus crímenes, pero trata de alegar locura afirmando escuchar la voz de un demonio de 6.000 años reencarnado en “Sam”, el perro de su vecino, el cual le daba órdenes de matar. Los psiquiatras lo diagnostican como esquizofrénico paranoide de personalidad antisocial. Berkowitz es juzgado culpable y condenado a cadena perpetua, con una pena de 365 años en una cárcel de máxima seguridad.
Una vez en la cárcel, reconoce haber formado parte de un culto satánico relacionado con Charles Manson, y asegura que sus crímenes no los cometió solo, sino que habían sido varios los que disparaban con un calibre 44.

Me fascinaban los temas relacionados con la brujería y el ocultismo. En 1975 conocí a unos tipos que parecían simpáticos. Eran satanistas. Ingenuamente me uní al grupo, y empecé asistiendo a los rituales. Al principio no era más que un simple participante, pero muy pronto me convertí en un verdadero adorador del Diablo. Mi cuerpo y mente le pertenecían, yo me estaba convirtiendo en una máquina de matar

Ya en la prisión fue atacado por otros reclusos y degollado, pero sobrevivió con una cicatriz de cincuenta y séis puntos en el cuello.

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