Jack el Destripador

En la zona londinense de Whitechapel comenzaron a aparecer prostitutas asesinadas entre los meses de Agosto y Noviembre del año 1888. Aparentemente se trataba de un mismo individuo (o varios con habilidades idénticas) quien cometía aquellas tropelías. Sin embargo, mientras escribo estas líneas (Octubre de 2009, ciento veintiún años más tarde de los hechos) poco o nada se sabe sobre la identidad de aquel o aquellos seres.

El martes 7 de Agosto de 1888 apareció en torno a las tres y media de la madrugada el cuerpo sin vida de Mathra Tabram, una prostituta que ejercía su oficio en el barrio de Whitechapel, en Londres. Había recibido 39 puñaladas en diversas zonas del cuerpo.
Mary Ann Nichols, conocida como “Polly”, apareció muerta la madrugada del día 31 de Agosto de 1888 con múltiples heridas por todo el cuerpo.
Ann Eliza Smaith (“Annie Chapman”) corrió la misma suerte que las anteriores el 8 de Septiembre.
Elisabeth Stride murió en circunstancias análogas el 30 de ese mes, y compartiría la misma fecha y muerte con Catherine Eddowes, quien sería salvajemente asesinada apenas una hora más tarde.
Mary Jane Kelly, una joven prostituta de 25 años de edad, aparecería horriblemente mutilada la madrugada del 9 de Noviembre en la habitación que tenía alquilada.

Según la investigación policial, todos estos crímenes se habían hecho siguiendo el mismo patrón y deberían haber sido hechos por gente con amplios estudios de anatomía, o bien por alguien cuya profesión fuese la de carnicero, ya que todas la víctimas aparecían con órganos internos extraídos.
El día 27 de Septiembre, cuando se estaban investigando los tres primeros crímenes, la Agencia Estatal de Noticias de Inglaterra recibió una misiva manuscrita en color rojo que decía lo siguiente:

Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha capturado, pero en realidad todavía no me han encontrado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con todas ellas. El último fue un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a gritar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito… 

Firmado: Jack el Destripador

Ahora tenían un nombre, pero el nombre nada decía. En primera instancia se le quitó toda importancia a esta carta, ya que según la policía probablemente se tratase de algún “gracioso” que quería ganar su minuto de gloria, o bien obstruír la acción policial. Sin embargo, el 16 de Octubre de ese mismo año, se recibió otra carta, esta vez en el Comité de Vigilancia de Whitechapel, dirigida al inspector George Lusk y que se titulaba “Desde el Infierno”. Carta dirigida a George Lusk por Jack el DestripadorLa carta viene a decir literalmente:

“Desde el Infierno.

Señor Lusk, le adjunto parte del riñón que le extraje a una mujer y que he conservado para usted. La otra mitad la freí y me la comí, estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con el que lo saqué, si se espera usted un poco.

Fdo.: Atrápeme cuando pueda, señor Lusk”

Los investigadores creen que se trataba de un ser bastante educado y correcto, que tal vez hubiese sido interrogado en relación a los hechos (se cuentan por cientos los interrogados) y que tal vez su aspecto normal no correspondiese con el sádico que esperaban encontrar, con lo que hubiese quedado libre de sospecha. A pesar de todo, el asesino jamás fue descubierto y es sumamente improbable que se llegue a saber algún día quien fue. Poco o nada hay hoy en día para poder proseguir la investigación.
Se encontró ADN femenino en la carta enviada al señor Lusk; sin embargo ese hallazgo fue hecho con medios bastante rudimentarios y podría estar equivocado. Numerosas teorías han salido a la luz, se ha culpado a gente muy dispar, desde miembros de la alta nobleza británica hasta a masones, pasando por policías, políticos, jardineros, carniceros, médicos reales, etc. Se han barajado nombres como William Withey Gull (el médico de la reina), Albert Victor (duque de Clarence y Avondale),  James Maybrick (un algodonero de Liverpool que declaraba ser el autor en un diario bastante sospechoso de fraude), Aaron Kosminski (un peluquero), Montague John Druitt (un abogado), Walter Richard Sickert (un pintor) o Melville Macnaghten (un inspector de la policía de Londres). La descripción de Jack, además, es de lo más confusa. Se trataría de un señor de entre 30 y 45 años, estatura media, complexión normal, bien vestido, con sombrero, que además llevaba bigote y frecuentaba lugares donde se ejercía la prostitución. En definitiva, cualquiera de la quinta parte de los londinenses de finales de siglo XIX podría ser el asesino, ya que la moda de la época era así.

Por otro lado, también existen sectores que abogan por otra teoría, la de que Jack el Destripador jamás existió. Se basan en que fue un invento de la prensa para conseguir aumentar las ventas. Es cierto que durante esa época era el único medio de comunicación que llegaba a todo el peublo. Y no es menos cierto que en los años 1888 y 1889 los periódicos londinenses desaparecían prácticamente de las manos de los niños que los vendían.

Sea cierta una u otra teoría, el caso es que “Jack” es posiblemente el asesino más famoso de la Historia.

Esta entrada fue publicada en Leyendas.

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