Clifford Olson

Clifford Olson nació el 1 de enero de 1940 en Vancouver, ciudad de Canadá. A partir de los diez años comenzó una especie carrera criminal precoz agrediendo a niños y ancianos por la calle, que iba en escalada conforme se hacía mayor. Durante su adolescencia comenzó con atracos y robos a mano armada y robos de coches.

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Clifford Olson escoltado por la policía

 A lo largo de su vida fue detenido en noventa ocasiones por delitos como violación, fraude y finalmente por el asesinato de once niños. Olson fue descrito por los psicólogos de la policia como una persona que tenía la inteligencia y madurez emocional de un niño, sin embargo simulaba tener un vida relativamente normal, puesto que era un hombre casado con un hijo.
La vida penitenciaria de Olson comenzó con condenas por delitos menores a los diecisiete años. Durante su estancia en la cárcel en 1974 atacó sexualmente a un preso más joven. La estancia de Olson en prisión fue complicada debido a que se enemistó con el resto de la comunidad presa por abusar físicamente de los más jóvenes y por hacer el papel de soplón con los guardias. A Olson lo atacaban constantemente los otros reos. En 1976, en la penitenciaría de Prince Albert, fue apuñalado al menos siete veces por uno de los reclusos.
Mientras pasaba el tiempo en su celda optó por estudiar leyes y así comenzó a enviar cartas al estado quejándose del malas atenciones por parte de los funcionarios y de las instalaciones de la prisión, por ello se ganó también el desprecio de los guardias.
Por estos motivos Olson rotaba de prisión en prisión, era la única manera de evitar que lo asesinaran (cosa que las familias de sus víctimas hubiesen deseado por encima de todo). En la década de los setenta Olson se destacó por saber manipular el sistema penal desde su celda, hasta que finalmente fue trasladado a una prisión de Categoría “Super Máxima Seguridad”, lugar que comúnmente era visto como la prisión más segura del país.
Durante este periodo de traslados y cortas estadías en varias penitenciarias Olson conoce al asesino de niños Gary Francis Marcoux, quien estaba preso por violar y asesinar brutalmente a una joven. Olson solía hablar con Francis sobre el sadismo con el que mataba a niños. Sus encuentros con Marcoux le sirvieron para traicionarlo, exponiendo cartas y dibujos de Francis que dieron a las autoridades las pruebas necesarias para condenar a Marcoux por otros asesinatos. Olson obtuvo lo que quería, las autoridades reconocieron su ayuda por lo que recibió recomendaciones para salir en libertad condicional. Pero también ganó algo mas: desarrolló un apetito exacerbado por la pornografía infantil.
Tras ser liberado en 1978, Olson se marchó de British Columbia. Durante ese tiempo era buscado por las autoridades por cargos de pornografía infantil, pero jamás fue arrestado por ello debido a que Olson ya estaba de vuelta en la prisión, en esta ocasión era por violación.
La desaparición de Christine Weller, una niña de doce años que vivía en Surrey, no llamó mucho la atención de la policía, sin embargo un mes después encontraron su cadáver, que había sido agredido sexualmente para después ser mutilado.
A partir del mes de abril la policía empezó a recibir varias denuncias de niños y jóvenes desaparecidos. El primero fue Darren Johnsrude de dieciséis años, quien había llegado hacía solamente dos días a Vancouver. Desapareció en un centro comercial, y su cuerpo fue encontrado en Mayo con el cráneo partido.
Collen Daignault una tímida niña de trece años también desapareció de forma similar cuando Olson la raptó sin testigos.
Exactamente dos semanas después Sandra Wolfsteiner de dieciséis años desapareció mientras hacía autostop en los suburbios de Langley. Olson llevó a Sandra al lago Chilliwack y tras violarla le quitó la vida con un golpe en la cabeza.
En esos tiempos era muy común que los jóvenes hicieran autostop y por ello las denuncias que la policía recibía sobre adolescentes perdidos o fugados no eran tenidos en cuenta con la seriedad que en realidad merecían. Además no contaban con efectivos suficientes; durante el periodo en el que actuó Olson, se alertó de dos mil desapariciones y dieciocho mil denuncias por distintos crímenes, demasiado para los tan solo doscientos agentes de los que la policía montada disponía en aquella zona.
En Julio, Ada Court, de trece años, no llegó a su casa tras salir de su trabajo como niñera. Durante la investigación policial para encontrarla descubrieron el cadáver de Judy Kozma en el lago Weaver quien también había desaparecido a principios del mes.
Cuando la policía elaboró una lista de sospechosos el nombre de Olson estaba en ella, pero incluso así Olson logró matar a cuatro jóvenes más en la última semana de Julio.
El primero en desaparecer en ese mes fue Raymond King de quince años en New Westminster. Olson engaño al joven Ray con la promesa de un buen sueldo por un trabajo fácil, tras llevarlo por una autopista, camino que siempre usaba, Olson se desvió y tomó un camino rocoso para llegar a Harrison Mills y al lago Weaver. En algún lugar de ese camino se detuvieron y el asesino apedreó el cráneo de Ray y se deshizo del cadáver tirándolo por una colina. Su cadáver también fue hallado en el lago Weaver.
Sigrun Arnd, una joven alemana que vino a Canadá a visitar a un familiar, fue la siguiente víctima de Olson, quien la recogió mientras hacia autostop cerca de Vancouver. Su cuerpo fue encontrado en Richmond a unos cuatrocientos metros de donde Simon Partington había sido desenterrado el día anterior.
Sorprendentemente la siguiente víctima, Terri Lynn Carson vivía en el mismo complejo de apartamentos de Surrey donde Christine Weller lo hacía. Olson recogió a Terri, quien estaba celebrando haber conseguido un trabajo de verano. Este hecho facilitó a Olson la tarea de que aceptara la habitual bebida con calmantes para atontar a las víctimas que siempre empleaba. Después el asesino se alejó de la ciudad dirigiéndose al este de Agassiz, cuando estuvo cerca de la orilla del norte del rio Fraser. La estranguló en el bosque, quemó sus ropas y tiró sus pertenencias al rio.
Pero el caso que infundió pánico y terror en los residentes de la zona fue la desaparición del pequeño Simon Partington de nueve años, quien se dirigía a la casa de un amigo el 2 de Julio de 1981, lugar al que jamás llegó.
Simon desapareció alrededor de las 10:30 de la mañana, vestido con pantalones vaqueros y una camiseta azul. El niño se desapareció cerca de donde Christine Weller fue vista por última vez. Simon no pudo terminar su proyecto estudiantil, un cuento llamado “El tigre hambriento y el pato incrédulo”. El cuerpo mutilado del pequeño apareció en Richmond.
Una semana después desapareció Judy Kozma de quince años. Éste es, sin duda, el caso más extraño de todas sus víctimas. Una semana después de la desaparición de Simon Partington Judy salió para Richmond a visitar a un amigo y una entrevista de trabajo en un restaurante de una cadena de franquicias. Judy era una morena bonita y tímida a quien Olson conocía por su trabajo como cajera en el McDonald´s, Olson se ofreció a llevarla en conjunto con el joven Randy Ludlow, el amigo que iba a visitar. El asesino trató de emborrachar los dos jóvenes, tarea a la que le ayudó Randy sin conocer los motivos de Olson ofreciendo un poco licor a Judy pues era una joven de quince años que iba a buscar un trabajo y estaba bebiendo por la tarde. Olson mostró un gran bulto de dinero y luego se fue a una licorería, al regresar dejó a Randy en un centro comercial y se fue con Judy. Ésa fue la última vez que Randy la vio. La siguiente vez que Randy oyó algo de Olson se enteró que se había ido de vacaciones con su familia al día siguiente de haber matado a Judy.
La historia de la siguiente víctima, Louise Chartrand de diecisiete años fue reconstruida por la policía tras su desaparición cerca de Maple Ridge el 30 de julio de 1981. Louise fue a comprar tabaco al salir de su trabajo, ya de noche. Pero Olson la raptó y drogó para llevarla fácilmente a Whistler. Antes de llegar hizo una parada en un bar. En Whistler, Olson martilleó el cráneo de Louise repetidamente para después enterrarla en medio de la nada.
Olson finalmente fue arrestado por conducir peligrosamente y por inducir a la delincuencia juvenil, la pasajera de dieciséis años no pudo demostrar que Olson era un criminal sexual, pero si colaboró diciendo que Olson le compró cervezas y le dio unas pastillas para dormirla.
Mientras los titulares de los periódicos decían que había un asesino en serie suelto, los habitantes de la región de British Columbia estaban atemorizados. Durante este periodo de terror, Olson ya era el principal sospechoso, los oficiales encargados de vigilarlo admitieron que era difícil de seguir, decían que se detenía en la mitad de la calle y hacia repentinos cambios de dirección, o se metía por callejones cercanos a la vía principal. También tenía el hábito de cambiar constantemente de coches (los alquilaba). Durante los tres meses en los que fue vigilado viajó veinte mil kilómetros en catorce vehículos alquilados distintos. Además durante el seguimiento Olson subió a un ferry para la isla de Vancouver tras haber asaltado dos residencias en Victoria. Al salir del barco se dirigió a Nanaimo, un viejo pueblo minero de carbón donde recogió a dos chicas que estaban haciendo autostop.
Tres horas más tarde el coche salió de la via principal y se adentró en una carretera de tierra, las patrullas cerraron el paso y mientras un helicóptero vigilaba, los agentes se acercaron al lugar donde se detuvieron. Olson y las dos chicas se encontraban fuera del vehículo pasándose una botella de licor. Los agentes escucharon como Olson invitó a una de las chicas a “dar un paseo a solas”, la chica se puso a gritar, momento que los agentes aprovecharon para entrar en acción y detenerle. Tras asegurarse de que las jóvenes estaban bien, procedieron a revisar el vehículo. Allí encontraron una libreta verde con la dirección y el nombre de Judy Kozma, lo que fue una prueba suficiente para acusarlo del asesinato de la chica.
Clifford Olson fue arrestado el 12 de agosto de 1981 por el asesinato de la joven Kozma, pero la demencia del asesino no termino ahí. Olson tuvo la idea de vender la ubicación de los cuerpos que él había enterrado, cobrando diez mil dólares por cadáver. La policía se negó a pagar al asesino por sus víctimas, pero el abogado del distrito general de Canadá aceptó crear un fideicomiso para el hijo de Olsony su esposa. El asesino aceptó y cumplió con su parte del trato, al final de toda la negociación se le “pagó” el acuerdo convenido, se estima que entre noventa y cien mil dólares manchados de la sangre de once niños inocentes.
En los últimos días antes de su arresto, Olson conversó con los oficiales Fred Maile y Edward Drozda en un café sobre las cosas que solo el asesino sabría y sobre la ubicación de las pruebas; sus conversaciones fueron grabados por los micrófonos que los detectives llevaban consigo.
El traslado de Olson a prisión fue llevado con la mayor seguridad posible debido a su conocida habilidad para fugarse, y por eso fue escoltado por un convoy policial: en el vehículo donde iba Olson lo acompañaban tres oficiales desarmados, pero uno de ellos estaba esposado a él, otros dos coches mas con dos policías armados en cada uno lo seguían y la policía ya tenía permiso del juez para emplear el helicóptero en caso de que Olson intentase escapar.
Los cuerpos de Terri Carson y Sandra Wolfsteiner fueron hallados en Chilliwack, mientras que Collen Daignault fue encontrada en Surrey, la adolescente Louise Chartrand estaba enterrada en Whistler, y finalmente el cuerpo de Ada Court apareció en Agassiz.
Finalmente, en Enero de 1982 Olson fue encontrado culpable de once asesinatos, lo que se tradujo en once cadenas perpetuas.

En 1997, solicitó la libertad condicional, algo que permiten las leyes canadienses a todos los reclusos en general que han pasado un mínimo de quince años en la cárcel. Le fue denegada, ya que la ley no contempla en ese aspecto a los asesinos, a quienes se les permite solicitarla a partir de los veinticinco años de condena. El 18 de Junio de 2006 volvió a intentarlo, y le volvió a ser denegada. Entonces Clifford protestó fervientemente, inventándose cosas como el gobierno de Estados Unidos le había prometido su intercesión por haber revelado información sobre los atentados de Nueva York (11 de Septiembre de 2001), cosa harto increíble e improbable. De todos modos, tiene abierta la posibilidad de solicitar la libertad condicional cada dos años, como recoge la ley canadiense.

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