Arthur Shawcross

Arthur Shawcross nació el 6 de Junio de 1945 en Maine. Durante su infancia, se hizo patente que poseía un coeficiente intelectual muy bajo, así como una conducta bastante violenta hacia sus compañeros de escuela. Cuando contaba diecinueve años, se alistó en el ejército y fue a luchar a la guerra de Vietnam.
Arthur Shawcross al ser detenidoTras esta terrible guerra, Athur afirmaba que sufría psicosis heredadas por las atrocidades que había vivido en Vietnam, y que esta psicosis adquirida le obligaba a cometer actos criminales. De hecho, contó a los psiquiatras en una entrevista cómo había matado a una mujer y a una adolescente vietnamitas:

“En un valle no lejos de Kontum, yo vi a una mujer y le disparé. No quedó muerta del todo y la até a un árbol. De una de las chozas salió una muchacha y la llevé para atarla con la otra. Eran el enemigo, por lo que le corté el cuello a la primera. Como los vietnamitas son supersticiosos, clavé su cabeza en un poste, para que no viniesen más. Luego corté la carne de la pierna de aquella mujer por el muslo hasta la rodilla, como un jamón, y lo asé en el fuego. No olía muy bien, pero cuando estuvo bien asada me puse a comerla…”

Este episodio nunca pudo ser demostrado, ya que no existen pruebas de que ocurriese en realidad. Una vez de vuelta a la vida civil, Shawcross intentó llevar una vida normal, aunque sin éxito. Se casó en cuatro ocasiones, y en todas las ocasiones le dejaron al poco tiempo por su conducta violenta y extraña.
En Mayo de 1972, violó y asesinó a Jack Owen Blake, un niño de diez años. Cuatro meses más tarde, violó y asesinó a la joven Karen Ann Hill. Fue detenido por estos crímenes; Arthur confesó, y fue condenado a veinticinco años de cárcel.
En Marzo de 1987 salió en libertad condicional, tras pasar casi quince años entre rejas. Sin embargo, comenzó a tener problemas en cada sitio al que se mudaba, pues cuando los vecinos descubrían su pasado, le echaban sin mayores miramientos de donde vivía. También le ocurría lo mismo en los trabajos que conseguía. Finalmente, tras mudarse a Rochester, consiguió un trabajo en una franquicia de hamburgueserías, y empezó a convivir con una mujer, Clara Neill.
En Marzo de 1988, Shawcross volvería con su segunda tanda de crímenes.
A partir de esa fecha, comienzan a aparecer cadáveres, primordialmente de prostitutas, por la zona. La histeria colectiva comienza a adueñarse de la gente, pues el o los asesinos actúan de un modo impecable, sin dejar ninguna pista.
Las prostitutas empiezan incluso a colaborar con la policía para tratar de atrapar al asesino, pero ninguna pista da resultado. Finalmente las autoridades locales recurren al FBI, quienes establecen el perfil psicológico del asesino, y envían a un agente especial llamado Gregg McCrary, quien ordena investigar en profundidad los lugares en dónde se han hallado los cadáveres y los alrededores al río Genesse, intuyendo que el criminal podría volver allí para revivir la excitación de sus crímenes.
Por fin el, miércoles 3 de enero de 1990, una patrulla en helicóptero divisa a un hombre de unos cuarenta años de pie en un puente del lago Salmon, en Rochester. Bajo ese puente se veía también el cadáver de una mujer. Inmediatamente, acuden dos agentes que se hallaban por la zona para proceder a la identificación del sujeto. Estos le piden su identificación, y les muestra un carnet de conducir caducado, alegando que no había tenido tiempo de renovarlo, pues acababa de salir de una larga estancia en prisión. Al comprobar su identidad, se enteran de que no miente, que está en libertad provisional tras haber estado quince años en la cárcel por el asesinato de dos niños en Watertown, su ciudad natal. Los agentes no creen que su presencia a pocos metros del cuerpo sin vida de una mujer sea fruto de una coincidencia, y lo detienen.
Cuando le juzgan, Shawcross trata de hacerse pasar por caníbal, de ser un demente víctima de abusos sexuales muy graves en su infancia. Dice que su madre lo sodomizó con el mango de la escoba rasgándole la pared anal, aunque no existen pruebas médicas que demuestren tal agresión. Culpa a la sociedad diciendo que le enseñaron a ser un criminal enviándolo a Vietnam, y que aprendió a matar y a mutilar mujeres en la guerra.
A las autoridades la actitud del asesino les parece extraña. Tranquilo, moderado, silencioso, no le interesa el saber por qué se le acusa. Explica tranquilamente su presencia en el puente por el deseo de orinar, pero nadie se lo cree. Piensan que lo que Shawcross hacía en realidad era revivir la excitación del crimen contemplando su “obra” desde el puente y tal vez masturbarse.
Pero una serie de pruebas en su contra sirvieron para acusarlo: una prostituta declaró en su contra, dijo haberlo visto acompañado de una de sus amigas de profesión unas horas antes de que la policía encontrara su cadáver, objetos de las víctimas en el interior de su automóvil, y huellas de los neumáticos en los lugares del crimen.
Cuando fue condenado con anterioridad a veinticinco años de cárcel por el crimen de los dos niños, se había prometido a los padres de las víctimas que no saldría de prisión antes de haber cumplido su condena íntegra. Aseguraron que la comisión encargada de dictaminar sobre la libertad condicional nunca dejaría volver a salir de la cárcel a un criminal como él, y sin embargo lo habían hecho.
Estas son algunas respuestas que dio durante los diversos interrogatorios a los que fue sometido durante su último juicio:

¿Te turba haber matado a Dorothy Keller?
– No, en absoluto.

¿Sientes remordimientos?
– No.

¿Por qué no enterraste el cuerpo de June Scott?
– Me habría gustado encontrar un gran hoyo y meter en él todos los cuerpos, para que estuvieran todas juntas.

¿Cómo hiciste para matarlas tan fácilmente?
-La mayor parte de las veces ni yo sabía que iba a matarlas. Además, me conocían y no esperaban eso de mí. Las atacaba rápidamente y las dejaba paralizadas.

¿Tuviste contacto con la policía durante las investigaciones?
– Siempre iba a comer a un sitio dónde iban a menudo policías. Hablaba con ellos para saber cómo avanzaba la investigación.

¿Te dabas cuenta de lo que hacías en el momento en que matabas a las chicas?
– Si, pero me daba igual. La rutina…

Mataste a mucha gente, Arthur, ¿nunca tuviste miedo de que te descubrieran?
– Nunca pensé verdaderamente en eso.

¿Crees que lo que has hecho es terrible?
– Sí.

¿Qué debería hacer la policía con alguien como tú?
– Meterme en la cárcel toda la vida. Si me sueltan volveré a hacerlo.

A pesar de que su abogado pretendía que el acusado sufre desórdenes psiquiátricos y complejos ataques de naturaleza epiléptica responsables de sus crisis de locura asesina, y que el mismo Shawcross juró y perjuró que estaba poseído por Ariemes, un demonio caníbal del siglo dieciocho sediento de sangre. Al término del juicio, Arthur Shawcross fue condenado a doscientos cincuenta años, culpable de homicidio en segundo grado por el asesinato de diez mujeres. Finalmente, el 10 de Noviembre de 2008, Arthur Shawcross moriría en la cárcel debido a un ataque cardíaco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s