El Depredador de Castellón

Joaquín Ferrándiz Ventura era un joven normal, simpático y con una vida social bastante extensa. Tenía su trabajo en una agencia de seguros, donde sus compañeros coincidían en que era una persona muy atenta y un buen compañero. Sus amigos, quienes le llamaban Ximo, también lo consideraban alguien muy amable.

Joaquin Ferrándiz Ventura. "El depredador de Castellón"

Joaquin Ferrándiz Ventura. "El depredador de Castellón"

Todo resultaba completamente normal, hasta que en el año 1989 le fue interpuesta una denuncia por violación. Todos sus allegados se quedaron estupefactos; parecía increíble que el joven fuese capaz de cometer ningún delito, ya no digamos una violación. Según consta, Maria José, una joven de 18 años había sido presuntamente arrollada cuando viajaba en moto por el coche de Joaquín, quien se brindó inmediatamente a llevarla al hospital para que la examinaran. Sin embargo, no la llevó al centro sanitario, si no que la condujo a un descampado donde procedió a atarla golpearla y posteriormente violarla. Ximo repetía una y otra vez que era completamente inocente, que no conocía a la joven y que en ningún momento había estado con ella. Fue condenado a catorce años de cárcel por estos hechos, aunque en el año 1995 salió en libertad condicional debido a su buen comportamiento. Se trataba de un recluso ejemplar, un preso quien las autoridades penitenciarias en realidad creían inocente.
A los tres meses de conseguir la libertad, Ximo conoció a una joven estudiante de filología inglesa, Sonia Rubio. Una noche de juerga, comenzaron a flirtear los dos y terminaron en el coche de Ferrándiz, en un descampado. Pero como quiera que la joven se negó a mantener relaciones sexuales, fue violada y posteriormente estrangulada. Tras estos hechos, se montó en España una campaña mediática sin precedentes: había carteles denunciando la desaparición de Sonia en toda la geografía española, las televisiones y los periódicos hablaban a diario del caso. Tal vez esto motivó que desde ese momento Ximo pensase en otro tipo de víctimas.
Lo que mucha gente ignoraba era que Joaquín acudía con cierta frecuencia a una zona llamada “La Ralla”, donde numerosas toxicómanas ejercían la prostitución. En meses consecutivos, desaparecieron Natalia Archelós, Francisca Salas y Mercedes Vélez. La policía en aquellos momentos pensaba que el culpable o culpables de las desapariciones tenía por fuerza que ser alguien del entorno de las desaparecidas, sospechando especialmente de los proxenetas. Y resultó detenido Claudio Alba, un camionero que presuntamente era el chulo de las jóvenes asesinadas. Una compañera de las mismas declaró en su contra, aunque tiempo más tarde diría que lo había acusado por venganza, con lo que Claudio salió inmediatamente en libertad.
Poco después de estos hechos, y en una noche de copas, Joaquín cocnoció a Amelia García, una joven atractiva con la que hizo muy buenas migas. Tanto es así, que se fueron a un descampado a “conocerse mejor”. Pero, misterios de la vida, nadie volvió a ver a Amelia con vida tras esa noche. Meses más tarde aparecería flotando en una zona pantanosa cercana a Castellón.
El 15 de Febrero de 1998, Joaquín intentó secuestrar a Lidia, una joven de 19 años que se resistió. En esta ocasión, un vecino que paseaba a su perro en las inmediaciones oyó el alboroto, y acudió al lugar salvando a Lidia de un destino que se preveía funesto. Joaquín fue denunciado, lo que le puso en el punyo de mira de la Guardia Civil, y como ya tenía antecedentes por agresiones, comenzaron a investigar si tenía algo que ver con las muertes de las protitutas. Poco tiempo después (ignorando que estaba siendo seguido) provocó un accidente similar al que había ocasionado en el caso de María José: golpeó con su coche la moto en la que Silvia, de 21 años, circulaba y la auxilió. Sin embargo, cuando ya la estaba ayudando a subir al coche, la Guardia Civil actuó. Se encaqrgaron de llevar a Silvia al hospital, y a Joaquín a comisaría. Pronto se declararía culpable de los cinco homicidios.
Tras un juicio relativamente breve, sería condenado a sesenta y nueve años de cárcel en total por secuestro, violación y asesinato de Sonia Rubio, Natalia Archelós, Francisca Salas, Mercedes Vélez y Amelia García, condena que está cumpliendo.

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