Richard Ramírez

Ricardo Leyva Ramírez

Ricardo Leyva Ramírez

Ricardo Leyva Ramírez nació el 29 de Febrero de 1960 en la ciudad de El Paso . Su niñez es descrita por vecinos y familiares cercanos como la de un buen chico. Sin embargo, la influencia de su primo Mike, ex-combatiente de Vietnam cambiaría la personalidad del joven Ricardito.

A Mike le  gustaba presumir sus actos (crímenes, en realidad) de guerra, probando sus afirmaciones con fotos polaroid hechas a las mujeres a las que supuestamente había violado y golpeado antes de matarlas. Aquellas imágenes mostraban personas en diferentes grados de mutilación y aún en posturas rituales de tinte sexual. Según Mike, disponer de la vida de aquellos desdichados era como ser Dios, tener el poder. Inicialmente Richard pudo haberse sorprendido ante estas barbaridades, pero como se quería parecer en todo a su primo, se acostumbró a disfrutar de estas cosas. De hecho ambos pasaban mucho tiempo juntos, fumando marihuana robando por diversión y matando animales en las granjas.

Un día, mientras perdían el tiempo en casa de Mike, su esposa le comienza a gritar que cuando va a dejar de hacer el imbécil y ponerse a buscar trabajo, éste cogió un arma y le disparó directamente en la cabeza, matándola en el acto. Parte de la sangresalpica al rostro del joven Richard. Por este asesinato el exsoldado es llevado a juicio; sin embargo la defensa argumenta que el estrés postraumático de la guerra afecto gravemente la conducta del acusado. El juez determina encerrarlo en una institución mental. Los estudiosos de Richard Ramirez insisten que esta experiencia fue determinante. En esta época, deja definitivamente su educación y comienza una nueva vida. Se dedica primordialmente a fumar porros y a consumir cocaína, efectuando robos en casas, atracos y robo de automóviles. Todo con el objetivo de mantener su vicio con las drogas, evidentemente.
En este momento Richard Ramirez experimenta ya las típicas fantasías del asesino en serie, sueños de muerte, sangre y violencia que le producen excitación erótica y sexual. El contexto vital de Ramirez es una década impregnada del miedo y a la vez culto al satanismo.  Toda su apariencia y actitud están enfocadas en esa dirección. Así va pasando su vida, hasta que las fantasías, las drogas y su loca vida ya no dan para mas. Las emociones y la gratificación sexual que busca tienen que encontrar satisfacción con acciones mas concretas, como pegar, violar y asesinar. Entonces el vehículo perfecto para justificar y dar rienda suelta a sus impulsos es nada mas y nada menos que el satanismo.
El 28 de Junio de 1984 el diablo hizo su aparición: la anciana Jeannie Vincow  fue asesinada en su pequeño apartamento de la calle Glassel Park en Los Angeles. Fue el hijo de la mujer encontró el cadáver a la mañana siguiente. La policía descubrió que el asesino había entrado por una ventana que había sido dejada abierta y la mujer había sido violada y apuñalada varias veces. Apuñalada con tal brutalidad que las heridas practicadas en el cuello eran tan profundas que casi se le desprende la cabeza. En ese momento los oficiales no pudieron hacer nada al respecto. Casi un año después, el 17 de Marzo de 1985 casi a la medianoche, Maria Hernandez llegaba de su trabajo exhausta.Aparcó su coche frente al garaje de su edificio y al abrir la puesrta se encontró con Richard Ramirez, quien le apuntó con su arma directamente a la cara. A pesar de las suplicas de la mujer, disparó. Afortunadamente para ella el reflejo de protegerse con la mano hizo que la bala rebotara en las llaves del coche. Ella cayó herida pero haciéndose la muerta. Entonces Ramirez subió al apartamento y asesinó a sangre fría a la compañera de piso de María, Dayle Okazaki. Fue encontrada por la propia María tendida en el charco de su propia sangre. El balazo al cráneo había sido fulminante. Ramirez se esfumó del lugar, para continuar su racha homicida. Aproximadamente un hora más tarde, Tsia-Lian Yu se topó con Richard, quien estaba en el medio de la calle. Le hizo detener el coche, la obligó a abrir la puerta y la acribilló a balazos. En un momento y sin mediar ninguna explicación, la mujer nacida en Hong Kong solo sobrevivió algunos minutos. El policía que la encontró llamó una ambulancia, pero cuando ésta llegó, la mujer ya había fallecido. Empezaron a sospechar que había un asesino múltiple. Con la descripción hecha por María, sabían que se trataba de un individuo alto, joven (no mayor de 30 años) e hispano.
Días después del doble asesinato, Richard Ramirez atacó de nuevo. El matrimonio Zazzara fue el blanco esta vez. El modus operandi comenzaba a definirse. Al señor Vincent Zazzara lo liquidó instantáneamente de un tiro en la cabeza, pero Maxine Zazzara sufrió la furia del asesino en toda su crudeza. Se dice que los primeros oficiales en ver la escena quedaron impactados por la violencia con que fue asesinada la pobre mujer: el cadaver presentaba los ojos sacados de sus orbitas, varias heridas profundas en cuello, abdomen y área perineal, así como una gran herida en el pecho izquierdo en forma de T. Esta vez se encontraron algunas huellas, la impresión de una zapatilla deportiva y la certeza de que el agresor había sido el mismo responsable de las muertes de la señora Vincow, de Okazaki y Yu. Se dieron cuenta que la sed de sangre del sospechoso iba en aumento y que su atrevimiento iba in crescendo por lo que temían que atacaría de nuevo, seguramente muy pronto. La espera no duró gran cosa y el 24 de Mayo de ese año, Ramirez hacía de las suyas en la residencia de los señores Wu. La señora Jean Wu despertó violentamente al escuchar el disparo que Richard Ramirez descerrajó a su esposo en la cabeza. Procedió a golpearla sin misericordia para luego atarla y se puso a revisar los cajones y las pertenencias que había por allí. Al no encontrar nada de valor y siempre diciendo maldiciones se aproximó a la señora y la violó antes abandonar el lugar. Al recuperarse la señora informó a la policía que el atacante había sido un sujeto alto, oscuro y de origen hispano. Información que ya esperaban escuchar los detectives.
Pocos días después el 30 de Mayo atacó de nuevo. Ahora introduciéndose a la casa de la señora Ruth Wilson, una atractiva mujer que vivía con su hijo de 12 años. La mujer despertó en medio de la noche con Ramirez apuntando com una linterna y un arma directamente a ella. El sujeto exigió dinero y antes que ella pudiera reaccionar la sacó violentamente de la cama para llevarla a la habitación del niño. Ramirez tomó a este como rehén y le ordenó darle el dinero lo mas rápido posible. La mujer le dijo donde tenía joyas y lo condujo a un armario. Pensó que aquello aplacaría al intruso, pero estaba equivocada. Después de analizar el objeto, Richard Ramirez agarró al niño y lo encerró en un baño, regresó junto a la mujer, le arranco el camisón, le ató las manos con unas medias y a pesar de las protestas la tumbó en la cama para violarla y sodomizarla. Esa noche la mujer le dijo a Ramirez que debía haber tenido una vida muy triste para haberle hecho lo que le hizo a lo que el respondió que ella se encontraba muy bien para su edad y que le perdonaba la vida, a pesar de que había asesinado a muchas otras personas en similares situaciones. Cuando la policía entrevisto a la señora Wilson, la descripción del ofensor nuevamente era la del mismo hombre.
El 29 de Mayo de 1985, las hermanas Malvia Keller y Blanche Wolf de 83 y 80 años respectivamente, fueron atacadas en su apartamento con un martillo de forma tan salvaje que hasta el mango del mismo estaba roto cuando lo encontró la policía en la escena del crimen. Fueron halladas dos días después del ataque, pintarrajeadas de lápiz de labios con pentáculos invertidos en el cuerpo y en el muslo de una de ellas. El 27 de Junio Richard violó a una niña de seis años en la zona de Arcadia. En el mismo sitio y un día después mató a Patty Elaine Higgins, quien fue encontrada degollada. Luego el 2 de Julio una mujer de 75 años llamada Mary Louise Cannon también fue encontrada con el cuello rebanado y su casa saqueada. El 5 de Julio Ramirez regresó a Arcadia para atacar a Deidre Palmer pero la muchacha de dieciséis años sobrevivió al ataque. Dos días después fue hallado el cuerpo de Joyce Lucille Nelson, una mujer de 61 años abatida en su apartamento de Monterrey Park. Esa misma noche y en la misma zona, una mujer de 63 años de edad llamada Linda Fortuna fue despertada en su cama por un sujeto cuya descripción concordó totalmente con la del asesino quien le apuntaba con un arma. Ese hombre le ordenó callar y la encerró en el baño para proceder a saquear su domicilio. Después regresó y le ordenó tumbarse en la cama. La iba a violar como de costumbre con todas sus víctimas, pero Ramirez no pudo mantener la erección y estalló. La mujer pensó que ahí se terminaba su vida, viéndolo humillado y furioso, tan sólo esperaba el disparo final. Sin embargo, Ramirez cogió el botín y se esfumó.
El 20 de Julio Ramirez retomó su racha de violencia: Maxson y Lela Kneiling fueron asesinados con la habitual furia del Merodeador Nocturno (los periódicos le llamaban así). Los cuerpos aparecieron horriblemente mutilados con una navaja y cada uno con sus respectivos balazos. El crimen aparecía tan violento que los investigadores tuvieron mucha dificultad en determinar cómo se habían desarrollado los acontecimientos. No se sabía si los había matado rápidamente o como acostumbraba, había liquidado primero al esposo para hacer su fantasía con la mujer, a quien primero golpeaba furiosamente, violaba y terminaba por matar.  Esa misma nocha, volvió a las andadas; esta vez a un matrimonio joven de origen asiático. En el barrio de Sun Valley, el señor Chitat Assawahem  fue asesinado mientras dormía y su esposa Sakima sometida a las peores perversiones de nuestro asesino. La mujer fue violada y forzada a darle sexo oral a Ramirez; al hijo de ambos de 8 años, Richard Ramirez lo violó también. Ambos fueron dejados vivos,no sin antes irse del lugar con varios miles de dólares de botín.

El 6 de Agosto, y siguiendo la misma rutina: entró por la noche al domicilio del matrimonio Petersen, y disparó contra ambos. El señor Christopher Petersen era un hombre de complexión bastante robusta y a pesar de tener una bala en el cráneo se levantó de la cama para perseguir al intruso hasta la calle. Después de este fallido ataque un par de días mas tarde, atacó al matrimonio Zia, siguiendo su costumbre de deshacerse del hombre y disponiendo de la esposa para efectuar sus fantasías y rituales de violencia y sangre. El departamento de la policía estaba sumamente preocupado, los intervalos entre cada ataque eran cada vez mas cortos y el salvajismo del asesino aumentaba alarmantemente.
Y continuó su particular divesrión, esta vez moviendo su base de operaciones a San Francisco, donde la policía de repente se dio cuenta.  El 20 de Agosto en un poblado al sur de Los Angeles, una pareja de jóvenes fue despertada por el par de balazos que Ramirez había disparado en su habitación. El hombre resultó  herido de gravedad. La chica antes de poder entender que sucedía, fue agarrada por el pelo y conducida a otra habitación. Así el sujeto procedió a saquear el sitio y al no encontrar nada de valor regreso con la muchacha para violarla. La muchacha, intentando salvarse, le dijo que tenían dinero guardado. Richard Ramirez la hizo jurar por Satanás y la mujer juró todo lo que el pedía. Conforme con el dinero, la dejó viva… error que fue el principio del fin de la carrera criminal de Richard. La chica como pudo se liberó de sus ataduras y por la ventana alcanzó a ver a Ramirez entrar en una fugoneta de la marca  Toyota color naranja y llamó inmediatamente a emergencias. Esa misma noche un joven había visto merodear por su aparcamiento la camionetilla naranja así que a la mañana siguiente decidió llamar a la policía y les dio el número de matrícula del vehículo. Con esas señas, la policía pudo establecer el origen del vehículo, que estaba denunciado como robado en el barrio chino. Al dueño se lo robaron mientras estaba comiendo en uno de los numerosos tenderetes del lugar. Finalmente el auto fue ubicado en el aparcamiento de una hamburguesería. Se estableció un cerco de vigilancia las siguientes 24 horas, con la esperanza de que el asesino apareciera de nuevo. Pero no fue así, de modo que un equipo de forenses fue enviado a tomar muestras y analizar todo aquello encontrado en el vehículo. En el coche se halló una huella bastante clara, que se envió a la base de datos en Sacramento y a las pocas horas apareció un resultado prometedor: la huella pertenecía a Ricardo “Richard” Leyva Ramirez. La policía ya sabía a quien buscaba, ahora lo importante era encontrarlo antes de que atacara de nuevo.
Siete días después del último ataque, Richard Ramirez intentó hacerse con otro  automóvil. Andaba en una zona de Los Angeles habitada por hispanos, pensando que entre ellos pasaría desapercibido. Eligió un Mustang propiedad de un tal Faustino Piñón. No se dio cuenta que el señor Piñón estaba debajo del mismo haciéndole unas reparaciones. Al encenderse el vehículo, salió directamente de debajo dispuesto a castigar a quien osara meterse en él. Por la ventana del conductor agarró a Ramirez. Richard le dijo “tengo un arma”, pero Piñon por ningún motivo lo soltaba. Ramírez puso el motor en marcha y por el forcejeo entre ambos hombres fueron a chocar contra  un garaje. Piñon sacó del vehículo a Ramirez y lo tiró al suelo. Este inmediatamente emprendió la huida. Casi de inmediato, al cruzar la calle, Ramirez vio a Angelina de la Torre, quien en esos momentos entraba en su coche y la amenazó con el arma para exigirle las llaves. Aquella mujer gritó, y el esposo, Manuel de la Torre, corrió desde el jardín armado con una palanca metálica. Entretanto Jose Burgoin al escuchar el escándalo armado por Piñón y su Mustang había telefoneado a la policía. Al salir de su casa vio a la señora de la Torre siendo amenazada. Prestamente llamó a sus hijos, quienes al ver al extraño asaltante encaramado en el coche de Angelina lo reconocieron inmediatamente como el asesino. Fácilmente lo alcanzaron, Manuel lo golpeó con el tubo metálico haciéndolo caer, pero volvió a emprender la huida, súbitamente Ramirez se paró en seco e hizo algunos gestos de loco, pero de nada le sirvió; la persecución continuó hasta que otro golpe dejó sin sentido al energúmeno . Los hermanos Burgoin lo sujetaron hasta que la policía llegó a detener al criminal. Apenas un día después de publicar la identidad del asesino, Richard Ramirez era encarcelado en Los Angeles.
Y, como era de esperar, se tardaron tres años en elaborar todo el tinglado para proceder al juicio. Al principio los defensores que le fueron asignados al asesino no fueron de su agrado y un abogado le propuso a la familia a Daniel y Arturo Hernandez, hombres con experiencia en juicios por asesinato, aunque no en casos de pena de muerte. Los defensores tuvieron que luchar no solamente contra la parte acusadora sino contra su mismo defendido, quien en las audiencias preliminares se puso a gritar en la corte:

 ¡¡¡Viva Satanás!!!

El juicio estuvo plagado de extraños sucesos como que de repente se cayera alguna parte de la decoración, que el abogado Hernandez comenzara a sudar profusamente. También se presentaban pruebas erróneamente como si alguna fuerza misteriosa también estuviera presente en la sala de la corte. Desde luego no tardaron en aparecer numerosas fanáticas que asistían a las audiencias por el mero hecho de ver y admirar Richard, porque lo veían sexy y bueno. Richard Ramirez acabaría casándose con una de ellas en 1996.

La tensión era muy elevada en las audiencias: un día que se fue la luz, los oficiales hasta desenfundaron sus armas y ordenaron a todo el mundo tirarse al suelo y Ramirez fue conducido afuera de la sala como medida de precaución. Otra vez, se esparció el rumor de que Ramirez iba a matar al fiscal con un arma que alguien le iba a pasar dentro de la sala. Se colocó un detector de metales a la puerta de la sala ante el cachondeo de Ramirez aunque jamás se pudo encontrar arma alguna. La formación del jurado llevó más tiempo del acostumbrado, y se tuvieron que entrevistar hasta 1600 personas para hacer la selección final.  También sucedió que durante el juicio una miembro del jurado no se presentó un día y se supo que había sido asesinada de un tiro. Esto provocó la histeria en la mayoría del jurado, hasta ese grado se temía a Ramirez, de quien se pensó podría haber mandado a asesinar a la mujer, e incluso se plantearon acusarle también de ese asesinato. La persona que la sustituyó ni siquiera pudo entrar en la sala debido al pánico que tenía. Después se supo que la mujer había sido asesinada por su novio precisamente tras una discusión sobre el juicio. El portavoz del jurado afirmó en la sala que estaban listos y que no había ningún problema para continuar.
Lo más notable en la conducta de la defensa de Richard Ramirez fue la constante de aplazar y aplazar los procedimientos judiciales casi por cualquier motivo. Al parecer, los defensores jamás se plantearon que su defendido fuera inocente de los cargos imputados. Mas bien, la estrategia consistía en insinuar que las acusaciones de la parte acusadora estaban mal planteadas o que eran absurdas, pero nada mas. Cuando el jurado emitió el veredicto de culpabilidad contra Ramirez y este, de  acuerdo con sus abogados, no quiso ni siquiera apelar la sentencia.
Finalmente el 3 de Octubre de 1989, tras cuatro días de deliberaciones, el jurado votó por la pena de muerte para Richard Ramirez y el 4 de Noviembre fue ratificada la sentencia de diecinueve penas de muerte ante lo cual se profirió una especie de discurso casi ininteligible ante la corte, diciendo, entre otras cosas:

– ¡¡No me entendéis, miserables lameculos!! ¡¡Yo estoy más allá de lo que que consideráis el bien o el mal, imbéciles!!

– ¡¡Nadie aquí tiene la inteligencia necesaria como para poder entender mis actos!!

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