La cámara de gas

Al inicio de la década de 1920, apareció en los Estados Unidos de Norteamérica un novedoso método de ejecución, que consistía en asfixiar al preso por medio de gases nocivos. Esta idea fue posteriormente empleada por el nazismo para el exterminio de judíos y otros regímenes autoritarios. Sin embargo, su historia puede ser más antigua de lo que parece.

Cámara de gas individual empleada en Estados Unidos

Cámara de gas individual empleada en Estados Unidos

Originariamente, la primera referencia que se tiene del empleo de este sistema por parte de un gobierno data del siglo XIX. De acuerdo con el libro “Le crime de Napolèon” de Claude Ribbe, las tropas napoleónicas emplearon gases para el exterminio de esclavos en Haití y en Guadalupe, dos colonias francesas en el Caribe. Claude dice que se utilizaban las bodegas de los barcos para ejecutar a los líderes rebeldes, encerrándolos allí con unas pequeñas hogueras que quemaban sulfuro, lo que provocaba la liberación de dióxido de sulfuro (SO2), un gas letal. A pesar de todo, hay mucha gente que discrepa sobre esto, pues parece que la cosa no está tan clara como monsieur Ribbe dice.

De lo que no hay duda es que a partir de la década de 1920, en los Estados Unidos sí se empezó a utilizar este sistema por parte de las autoridades judiciales. El instrumento norteamericano contaba con una cámara estanca, en la cual sólo había una silla en la que el criminal a ejecutar era atado. Se instalaban unas pastillas de cianuro de potasio  (KCN) debajo del asiento, y se introducía al preso, amarrándolo a la silla, y se sellaba herméticamente la estancia. A continuación, se vertía ácido sulfúrico (H2SO4) a través de un tubo en un pequeño recipiente separado por una lámina de las pastillas y se le preguntaba al reo si deseaba decir sus últimas palabras. Acto seguido, se permitía que las pastillas de cianuro de potasio entrasen en contacto con el ácido sulfúrico, produciéndose entonces una reacción que daba como resultado el cianuro de hidrógeno (HCN). Se le recomendaba al preso que respirase hondamente para acelerara la pérdida de consciencia y así evitar sufrimientos innecesarios. Este tipo de ejecución es especialmente desagradable, dado que acarrea consecuencias como convulsiones, babeos, rostros totalmente desencajados, etc. Posteriormente, unos guardias equipados con máscaras de oxígeno entraban para retirar el cuerpo y llevarlo hasta el doctor de la prisión, quien es el encargado de dictaminar si el individuo ha muerto ya.

Hoy en día no se sabe a ciencia cierta hasta qué punto un reo sufre, y de hecho la cámara de gas ya no es el método principal de ejecución en ningún estado.

 

Durante el Nazismo, también se empleó este sistema en la eliminación de gante por motivos raciales o políticos, pero con la diferencia de que no eran ejecuciones individuales; se trataba de recintos enormes, en los que cabían entre mil y mil quinientas personas, a las que se gaseaba a la vez. Durante la década de 1940, el ejército alemán comenzó a experimentar con lo que se llamó “Zyklon B” (ácido prúsico), llegando a matar a miles de personas en un solo día.

También se sabe que ha sido empleada (y podría seguir siéndolo) en Corea del Norte. Oficialmente, el primer ejecutado por este sistema fue Gee Jon, un inmigrante chino, el 8 de Febrero de 1924 en Estados Unidos.

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