Paulino Fernández Vázquez

El martes 8 de Marzo de 1989, Paulino Fernández Vázquez llevó a cabo la mayor masacre que se recuerda en Galicia. Paulino era un labrador  de 64 años que residía en la aldea de Sorribas, cerca del municipio lucense de Chantada, junto a su mujer de 75, quien estaba casi ciega y tenía una movilidad muy reducida.

Paulino era un hombre bastante reservado, tacaño a decir de muchos vecinos, pero en ningún modo agresivo. Hoy en día (veinte años más tarde) todavía se ignoran los motivos que llevaron a Paulino a hacer lo que hizo, aunque está muy difundida la idea de que el asesino estubiese obsesionado con la idea de que sus vecinos querían sus tierras. Dicho día, acudió por la mañana al centro urbano de Chantada para hablar con su abogado (quien a la vez era el alcalde de cicho municipio), Sergio Vázquez Yebra, sobre unas fincas que había recibido en herencia y que todavía no constaban a su nombre en el catastro. Tranquilizado por Sergio, Paulino volvió a su aldea, en donde comió en compañía de su hermano. En torno a las tres y media de la tarde, sacó a pastar a sus vacas y, en lo que parece un acto de premeditación, decidió llevarse con él un cuchillo de los que empleaba para matar cerdos.

Cuchillo de dimensiones similares al empleado (NO es el arma homicida)

Cuchillo de dimensiones similares al empleado (NO es el arma homicida)

Acto seguido, Paulino se dirigió a un pueblo de las cercanías, y se encontró por el camino con Jesús Gamallo, quien resultó herido de gravedad. En una finca de las cercanías, se encontró con José Lago y con las hermanas Celsa y Aurora Sanmartín, que estaban aconpañados por el dueño de la finca, Maximino Amador Saa, de 72 años. Paulino les atacó, logrando acabar con la vida de José, de su esposa Aurora y la de Maximino. Celsa logró escapar e intentó conseguir ayuda rápidamente. Sin embargo, Paulino la alcanzó. Cuando estaba agrediéndola, apareció por el camino Rogelio Cuñarro, de 57 años; intentó apaciguarlo, pero en vano. Poco después, Celsa moriría y Rogelio yacería en el suelo herido de extrema gravedad. Prosiguiendo su recorrido, Paulino se encontró a Avelina Moure Soengas, quien iba apurada por el camino para avisar a los vecinos de lo que estaba ocurriendo; no lo logró, puesto que fallecería de catorce cuchilladas. También asesinoal anciano Emilio Ramos que estaba acompañado por Amadora Vázquez Pereira (prima de Paulino), quien a su vez sería herida gravemente y fallecería a consecuencia de dichas heridas en el hospital de Lugo. Acude entonces a la casa de Milagros Saa, vecina suya, y llama insistentemente a la puerta. Le abre su hijo Francisco Quintana Saa, aquien clava el cuchillo sin mediar palabra. Posteriormente, una vez dentro de la casa, acude a la cocina, donde se encuentra a Milagros y a su nuera. Paulino consigue herir a Milagros, mas no matarla gracias a la inesperada ayuda de un vecino, que acababa de entrar en la casa al ver al joven Francisco tirado en el suelo.
Posteriormente, Paulino escapó a su casa, de donde comenzaron a salir inmediatamente llamaradas. A las pocas horas, la Guardia Civil encontró el cadáver de Paulino entre los escombros; había matado a seis personas y herido a otras tantas. Hoy en día, veinte años después, aún es posible observar el tractor que fue de Paulino entre los escombros de lo que fue su casa. Nadie ha querido arreglarla. La mujer de Paulino afortunadamente, ya había sido evacuada de la casa cuando comenzó el incendio.

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